El famoso ‘bartender’ Santiago Ortiz ha abierto su propio local en Barcelona donde lo más clásico está desterrado, que no olvidado, para poder apostar por nuevos tragos

Lleva tantos años mezclando bebidas que no se acuerda del momento en el que tomó la decisión de ser coctelero. Eso sí, Santi Ortiz recuerda que fue hace muchos años cuando se puso detrás de una barra en Ibiza, invitado por un amigo japonés, que le enseñó a valorar y disfrutar con la coctelería, sobre todo con los clásicos, una formación básica para seguir creciendo e inventando…

“La primera mezcla que hice fue un ‘Manhattan’”, explica Santi entre risas mientras recuerda sus primeros pasos que, como la mayoría de los ‘bartenders’, recorren poco a poco las mezclas de toda la vida.

Pero por su mente pronto empezaron a pasar combinaciones de cosas que se pueden meter en una coctelera para crear tragos diferentes, distintos, de los llamados de autor, una de sus fórmulas favoritas y que ha convertido casi en una norma en su nuevo local.

De hecho, 33 by Santi Ortiz nace con la intención de que quien entre en la coctelería sepa que la experiencia va a ser única y la carta, también. Nada de más de lo mismo y nada de lo de siempre, si hay referencias clásicas siempre serán con dos o tres o cuatro vueltas de tuerca.

“Este local se diferencia en las bebidas, en la ambientación también, pero sobre todo en el tipo de coctelería que ofrecemos porque es toda de autor. Intentamos llegar a un nivel muy peculiar en los tragos, porque mezclamos ingredientes muy raros, como por ejemplo musgo, sirope de queso azul, kétchup de piña etc. para conseguir ofrecer al cliente cosas que no espera”, explica su responsable.

Eso sí, en su barra nunca puede faltar una de las bebidas de las de todos los tiempos y por la que tiene cierta debilidad: el ‘whisky’.

“Tampoco faltan los amaros”, explica Santi Ortiz revelando los secretos de una cocina líquida que ofrece en la Ciudad Condal con un toque sorprendente en la preparación y en la presentación del cóctel.

Este ‘bartender’ aprendió de su época de coctelero en Ibiza cómo tratar de diferenciarse del resto y sus técnicas fueron mejorando y enriqueciéndose gracias a su paso por locales de Barcelona, de Nueva York, en Ámsterdam y de vuelta a Barcelona.

“Aquí pasé por Meatpacking Bistro, Xix Bar, Bobby Gin y Ohla, la ‘boutique bar’ del hotel Ohla. Un camino que me ha llevado a montar mi propia coctelería”, para poder hacer lo que se me pase por la cabeza.

Pero 33 by Santi Ortiz no es el único “bebé” que este empresario tiene entre manos. “Este año he tenido la suerte de abrir dos locales, la coctelería y un restaurante-cafetería que se llama Cuba de Janeiro. Llevaba mucho tiempo queriendo montar un local como estos y este año un amigo me ofreció la oportunidad”, reconoce.

Los dos locales son diferentes, tanto en equipo como en su oferta, pero se complementan entre sí. Mientras 33 by Santi Ortíz es una coctelería moderna que busca dar un buen servicio y la máxima atención al cliente; el restaurante proporciona unos platos donde combina la cocina caribeña con zumos naturales, tartas caseras (con y sin gluten), y una gastronomía saludable en un local donde el ambiente es relajado y colonial, nada sofisticado.

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