Nunca el aficionado y el nuevo consumidor habían tenido más facilidad para acceder a toda clase de ‘whisky’. Manu Iturregui nos da algunas claves de este momento expansivo para elegir entre ‘scotch’, ‘whiskey’ irlandés y americano, o para abrazarlos a todos a la vez
Atender al estado del ‘whisky’ en el mercado global de las bebidas es siempre un ejercicio útil para observar por dónde se están moviendo las tendencias. Pasa también en España, donde los vaivenes internacionales de las distintas categorías se ven reflejados como en un microcosmos. El auge del ‘whiskey’ irlandés, con su mayor flexibilidad normativa y una pujante creatividad, el atractivo creciente del americano, con el fenómeno de las microdestilerías y más allá del bourbon estándar, el reinado todavía incontestable del ‘scotch’… Cabría recordar al hilo del escocés, que aquí ha pasado de arrasar con los ‘blended’ más económicos entre el consumidor joven de los años noventa a ser un mercado más sin dejar de liderar el cotarro. Al menos, el gusto por el ‘single malt’, siendo un porcentaje muy de nicho, le ha dado un nuevo estatus.
Según los datos que nos facilita Nielsen sobre el mercado de ‘whisky’ en España, sumando Alimentación y Hostelería, el total del malta vendido apenas se mueve del año pasado a este (+3,5% tanto en litros como en valor), estando incluso por debajo del bourbon en volumen (1.309.000 litros frente a 2.095.000 litros) y en valor (44.938.000 euros frente a 50.810.000 euros). Y es que el bourbon está en un crecimiento impresionante del 15,4% en volumen y del 23,6% en valor, aunque sus cifras están todavía lejos de las del ‘scotch blended’, con 30.550.00 litros y 500.262.000 euros en ventas a enero de 2023.




