La vida está hecha de muchas cosas. Pero, las emociones y los sentimientos se colocan en el vértice de la pirámide. Nutren y alimentan el espíritu, además de perdurar en el tiempo y ser compañeros ideales en toda ocasión, circunstancia o disciplina. La cocina no está exenta de esas alteraciones del ánimo. Al menos la que practica la chef Pepa Muñoz. Lo que se vive, se siente, y se cree, se transmite. Una cocina, la que realiza Pepa, que tiene como estandarte la calidad. Por ello, ha puesto también su confianza en las materias primas de la empresa Negrini, compañía que lleva veinticinco años deleitando a los paladares españoles con sus productos enogastronómicos italianos de alta calidad.No es de extrañar que así sea. El sexto sentido de Nicoletta Negrini para descubrir los mejores productos y su carácter innovador no es objeto de discusión; de hecho, a través de su propia empresa, que lleva su nombre, se adjudica el término pionero en la introducción de la ‘burrata’ y de la ‘mortadella’ de trufa en nuestro mercado.
Pepa nació en el seno de una familia de hosteleros andaluces que viajaron hasta la capital española para dar a conocer su arte culinario, el cuál supieron transmitir a sus seis hijos, los que se dedican en cuerpo y alma a la hostelería, siendo Pepa la única que tomó las riendas de los fogones, entre los cuales ha estado siempre inmersa desde pequeña, como ella misma me relata durante nuestra agradable charla.
¿Por qué tomó ese camino? le pregunto automáticamente a Pepa, la cual me responde de forma clara y sencilla, mostrando su propia personalidad. “El estar en contacto con el producto me transmite mucha emoción y sensibilidad, eso es lo que me motiva de la cocina. Además casi todo el mundo que viene al restaurante expresa su satisfacción al marcharse, lo que demuestra que eres capaz de trasladar emociones con tu cocina”.
Respuesta por la que ustedes comprobarán, ya de entrada, que pasión no les falta a sus platos. Ni dedicación, mimo y buen hacer en cada una de sus creaciones, porque, además, trabajadora lo es un rato. “Mi familia siempre me ha inculcado el amor por el trabajo, y llevo ya más de 30 años dedicándome a la profesión”, comenta la chef.

 

 

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