En la villa marinera de La Guardia, ubicada en la provincia gallega de Pontevedra, desde hace menos de un año, se ha enarbolado la bandera del “triunfo es de los decididos”, la cual iza Óscar Rodríguez Fernández en virtud de una idea que junto con su hermano, y a raíz de un viaje realizado, tomó cuerpo, la cual no era otra sino la de lanzarse al mundo empresarial guiados por el pensamiento positivo de mejora de la situación económica adversa del país. Ninguna cortapisa, sólo decisión, firmeza y voluntad de llevar adelante un proyecto que eligió para venir a este mundo el campo de la hostelería, y con unas claras premisas de diferenciación, servicio impecable y de avivar la curiosidad de la clientela.
El contacto con el público no le era nuevo a Óscar Rodríguez, aunque en una vertiente diversa. Cambió los cuchillos de profesional de la carnicería por la experiencia detrás de la barra y en la sala de su local, que recibe el nombre de Kanella’s Café.
Un establecimiento que, desde que abrió sus puertas “el 28 de marzo de 2015”, como detalla Óscar durante nuestra agradable conversación, goza de nítidas señas de identidad, que son artífices de los valores añadidos que arropan a este local pontevedrés erigido con sólidos pilares entre el influjo del vecino Atlántico y las aguas del río Miño.
Creatividad, vanguardia, sostenibilidad y artesanía envueltas en la calidad de los productos que ofrecen y ese toque de distinción con el que nació Kanella’s Café en esa provincia natal de sus fundadores, le están guiando, en su aún corta trayectoria, por la vía del buen hacer.
Un local con una filosofía nada du­bitativa. “Dar un buen servicio a los clientes y que éstos estén contentos con nosotros es la base. Si la gente está satisfecha vuelve de nuevo”, señala Óscar Rodríguez . Principio que además sabe “cocinarse” con la sabiduría del reposo, de la lentitud, sin velocidades mal entendidas. “Es mejor ganar poco en mucho tiempo, que ganar mucho en poco”, apunta su anfitrión.

 

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