La diferenciación es el plato fuerte del local Bar-Celona en la Ciudad Condal, aderezada con la huella italiana que su propietario ofrece, además de con la oferta de calidad y artesana que propone a la clientela

En la Ciudad Condal hay un pedacito de Italia. Su nombre es Bar-Celona, su propietario, Andrea Scialpi, su oferta gastronómica de aquellos lares transalpinos, y su filosofía se pinta sola para desprender aromas y sabores de diferenciación, calidad, artesanía, buen hacer y carácter sostenible. Una sostenibilidad que no sólo se ofrece a la clientela a través de sorbitos de café illy que se puede degustar, sino también mediante toques de iluminación al haberse reciclado el bote de café illy en una atractiva lámpara que da luz a la barra del local.

Fue en el mes de octubre de 2014 cuando Andrea Scialpi, de origen milanés, junto a un socio tomó las riendas del establecimiento ubicado en el barrio de Sants, pero desde hace un año Andrea camina en solitario, ayudado de la maestría de una chica que como dice él mismo es su brazo derecho.

Bar-Celona es el sueño hecho realidad de Scialpi. En su ciudad natal realizó una formación profesional en pastelería y panadería, donde estuvo trabajando en varios establecimientos pasteleros. De ahí dio el salto a la localidad francesa de Marsella para empaparse del arte de la pastelería gala y, después de un año, emprendió rumbo a nuestro país aterrizando en la ciudad de Barcelona movido por razones sentimentales y por la atracción que también le suscitaba dicha población, en la cual comenzó a ejercer su dulce formación de pastelería curioso de ver cómo se desarrollaba esa profesión en Cataluña. Pero los anhelos de Andrea abarcaban algo más, pensando también en la buena convivencia con sus dulces creaciones. “Siempre tuve el sueño de abrir algo mío, buscaba un local para hacer cosas “a la italiana” como ‘pizzas’, ‘focaccias’, además de proponer otra oferta como galletas o postres caseros y de poder servir un café italiano como illy”, detalla.

El local lo encontró en el número 81 de la calle Vallespir y ahí materializó su deseo. En un espacio de pequeñas dimensiones, acogedor y de coquetuelo aspecto, “muy cuco” como me dice Andrea que lo definen sus clientes, su ‘alma mater’ quiso desde el primer momento distinguirse y lo hizo con unas poderosas armas llamadas calidad, artesanía, cuidado por los detalles, buen servicio y de cercanía con los clientes, aspecto éste que tiene que ver con la escasa rotación de personal de su local, “es importante que el cliente encuentre siempre a la misma persona, porque a la tercera vez que venga al local, ya sabemos lo que desea, y ese trato de cercanía se valora mucho”.

Toda una elocuente afirmación acerca del mimo que dispensan a todo aquel que atraviesa el umbral de la puerta de Bar-Celona. Además, Andrea Scialpi, recalca: “Hay que diferenciarse, si no uno muere. Por eso hemos apostado por la calidad del café, por una buena máquina, por saberlo hacer bien, que también es importante, y por otras cosas como por ejemplo utilizar leche fresca, algo que se hace en Italia, ya que la leche para preparar los cafés se compra cada dos días; es una cultura distinta.  De hecho, mucha gente considera que tenemos uno de los mejores cafés del barrio. Asimismo, otro toque distintivo son las tazas de illy en las que servimos el café que, además de ser muy bonitas, tienen una medida apropiada en cuanto a las dimensiones se refiere; así como los vasos de cartón de illy que ofrecemos a la clientela para llevar, otro punto éste que también es cultural.

Igualmente hemos apostado por una bollería sin manteca de cerdo, sino elaborada con mantequilla y margarina; así como por realizar ‘pizzas’ y ‘focaccias’ caseras, realizadas por nosotros. Ambos productos los solemos tener a partir de las 10.30 – 11.00 horas y los vendemos al corte para tomar en el local o para llevar, y también las hacemos mediante pedido. Por ponerles algún ejemplo de ‘pizzas’ que elaboran, les diremos que la clásica ‘Margherita’ no puede faltar entre sus propuestas, pero también se han sabido adaptar a los gustos de los paladares españoles, como detalla el propietario, porque de igual manera preparan ‘pizzas’ con queso de cabra y cebolla caramelizada, con jamón dulce, bacón, o incluso ‘alla bolognesa’. “Por su parte las ‘focaccias’ las solemos hacer vegetales, de atún con su mayonesa, ensalada, tomate, orégano, pero a veces las dejamos vacías para que la gente elija su relleno.

 

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