Las sopas, cremas y caldos siguen siendo un comodín en las cocinas, aunque en 2021 tuvieron una evolución desigual, siendo las sopas y cremas refrigeradas las que experimentaron una mayor demanda
Sirven para muchas elaboraciones; tanto como plato principal como acompañamiento de otros productos. Los llevamos consumiendo toda la vida y son la base de la alimentación en cualquier rincón del planeta. Porque solo con cambiar sus condimentos, cambia su sabor. Pero la esencia sigue siendo la misma. Hablamos de las sopas, cremas y caldos, presentes en nuestras dietas como parte de la alimentación y como remedio y medicamento para la salud, tal y como llegó a considerarla el doctor Salvador Giménez, siguiendo las premisas de la Organización Mundial de la Salud.
Un artículo de Mercasa titulado “Brevario de la sopa” comienza diciendo que “cuando se inventó el fuego, se inventó la sopa (…) Se inventó en muchos lugares diferentes y por distintas culturas, pero cuando cayó, intencionadamente o no, algún alimento en agua caliente, se obtuvo la sopa (…). Primero se inventó el caldo e, inmediatamente después la sopa, porque al caldo se le pudieron añadir hojas, raíces, frutos, semillas de cereales, leguminosas o cualquier otra planta del larguísimo catálogo botánico, enteras o en harina, quizás algún huevo de cualquier ave, algún pescado, crustáceo, molusco, batracio, reptil o algún mamífero entero o en partes, crudo o previamente asado, alguna hierba aromática y con eso o algunos de los elementos enunciados se hicieron las primeras sopas, exactamente igual que se siguen haciendo en la actualidad”.




