Estamos ante la niña bonita de los destilados. Los envites de la crisis no han conseguido hacerla descender del podium. Con un talante optimista, sociable y conciliador abre un inmenso abanico de productos a los consumidores, que cada vez más buscan calidad, diferenciación, valores de la marca a través del ‘packaging’ y vivir experiencias placenteras. Total es nada. Un alto listón el que imponen a las marcas los paladares de hoy. Veamos lo que tienen que decir esos actores del mercado español, no sin antes comentarles las cifras que genera en nuestro país la ginebra.Según Ricardo Alcón, ‘client business partner’ de Nielsen “el mercado de ginebra en España movió 26 millones de litros (en Hostelería y Libreservicio) hasta noviembre de 2014, un 7% más que el año anterior. Este crecimiento es superior al del ejercicio previo gracias a un mejor comportamiento de la Hostelería. De este volumen, un 57% se realiza en dicho canal, con un crecimiento superior al 4%, y un 43% en Hipermercados y Supermercados, que siguen creciendo en dobles dígitos. Parece que el buen comportamiento del ‘gin tonic’ permanece, tanto en el corto como en el medio plazo, y en los dos canales principales”.
Ante tal vorágine, clásicas, aromáticas, con frutas… ¿hacia dónde se equilibra la balanza?
“Hoy hay más de 300 ginebras en el mercado español. La mayoría de ellas son modernas y usan botánicos o sabores artificiales que no se usaron en las ginebras ‘London Dry’ tradicionales. Sin embargo, a pesar de tanta innovación, estamos viendo una tendencia en que la gente empieza a volver a las ginebras clásicas de toda la vida. La mayoría de las ginebras nuevas o productos Súper Premium se clasifican como “ginebras destiladas”. Eso significa que a pesar de contar con al menos una destilación con botánicos, no se clasifican como ‘London Dry Gin’, ya que para serlo, sólo se puede hacer una única destilación con los botánicos, es decir, hay que ponerlos todos a la vez. Esto supone que la receta tiene que ser muy bien equilibrada para poder sacarlo de una sola destilación, dado que todo se potencia a una temperatura diferente. Después de destilar, no se puede hacer nada aparte de bajar la carga alcohólica con agua. En cambio, las ginebras destiladas tienen más libertad, y pueden perfeccionar su receta por hacer varias destilaciones con diferentes lotes de botánicos, y luego combinar el resultado. Después de destilar también pueden hacer más procesos como añadir sabores naturales o artificiales, colorantes y azúcares; es por eso que cada ginebra nueva cuenta con un estilo de producción o ingredientes diferentes”, señala Pernod Ricard.

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