Jordi Cruz se ha convertido en una de los chefs más conocidos de la gastronomía española. Su paso por el programa Masterchef ha puesto rostro a unas manos que llevan años creando nuevos platos y sabores y haciendo que, cada restaurante por el que pasa, sea agraciado con premios y estrellas Michelin. El chef catalán (Manresa, 1978) realiza una cocina que irradia honestidad. No es amigo de trampantojos, ni en sus platos ni en su gastronomía. Siempre ha sido claro desde que empezó a moverse entre los fogones cuando tenía 14 años, en el restaurante Estany Clar de Cercs, en Barcelona, donde, de hecho, recibió su primer galardón de la Guía Michelin, en el año 2002.
Tenía solo 24 años y este reconocimiento lógico a un chef que venía pegando fuerte lo convirtió en el cocinero más joven de España en tener una estrella y en el segundo del mundo en conseguirlo con menos años.
Tras formarse en la Escuela Superior de Hostelería Joviat, su consagración llegó muy pronto. En 2002, también fue elegido el Mejor en el Campeonato de España para Jóvenes Chefs; en 2003, recibió el Premio Internacional de Cocina con Aceite de Oliva de Jaén y el premio del Campeonato de España para Jóvenes Valores en Marbella; y en 2006, se convertía en el ganador de la primera edición del Concurso Cocinero del Año, lo que acabó convenciéndolo de que tenía que seguir volando alto.
En 2013, los galardones le llegaron incluso de fuera de España, cuando recibió el ‘Chef de l’Avenir de la ‘Académie Internationale de la Gastronomie’ (Academia Internacional de Gastronomía).
Seis años antes, Cruz había dejado el restaurante Estany Clar de Cercs para embarcarse en la nueva aventura del local Angle de Mon Sant Benet, también en Barcelona. Tardó apenas 12 meses en ver recompensado su trabajo con otra estrella Michelin, la primera para este restaurante.
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