El consumo del vodka en España no habla en términos positivos, tanto en el canal Alimentación como en Hostelería, con una mayor caída en este último. Su versatilidad le hace encajar muy bien como trago solo, con hielo, o en buenos cócteles

La verdad es que poco halagüeños son los datos que podemos dar acerca del consumo de vodka en nuestro país. Un destilado puro y neutro, derivado de materias primas agrícolas, que tantas expectativas creó y que se resiste a hacer una aparición triunfal en las copas del público español. ¿Por qué? ¿Cuestión de modas? Eterna pregunta. 

El vodka, cuyo origen se centra en Rusia, aunque alguna que otra puerta se deja abierta al mismo, “se obtiene de patatas o cereales, así como de otras materias primas agrícolas, en especial vegetales ricos en almidón, como la remolacha, según indica la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) que, a su vez, señala que los únicos compuestos aromatizantes naturales que se podrán añadir serán los presentes en el destilado obtenido de las materias primas fermentadas. Adicionalmente y tras la agregación de agua destilada o mineral, podrán conferirse al producto unas características organolépticas especiales, siempre que estas no sean el sabor predominante. Pero, en el mercado existen una serie de vodkas aromatizados con cítricos, bayas o hierbas. Cuando el aroma predominante sea distinto del de las materias primas procedentes de la destilación estaremos hablando de la categoría de “vodka aromatizado” y no de la categoría del vodka en sí”.

El vodka tiene todas las credenciales para gustar. Su estructura le delata como un maravilloso acompañante por su talante silencioso en los tragos, dejando resaltar las características de sus compañeros de forma elegante. Pero, analizando el mercado del vodka, estricto objeto de estas líneas, observamos que registra una tendencia decreciente desde hace algunos años. Concretamente, y con datos actualizados de la consultora Nielsen al primer trimestre de este año 2019, en relación al mismo periodo de 2018, el comportamiento de esta categoría de bebidas espirituosas es negativo.

Tal y como detalla Daniel Herrera, ‘consultant client executive’ de Nielsen, “se trata de una categoría que se encuentra cayendo en ambas variables, valor y volumen, más acusado en la segunda; y en ambos canales, registrando peor comportamiento en Hostelería que en Libreservicio. 

A pesar de su versatilidad, puesta de manifiesto tanto en un consumo solo de este destilado o con hielo, como en su introducción en el campo de la coctelería, su mercado en el conjunto de las bebidas espirituosas en España marca la puntuación de un 4,2% en ventas por volumen en el pasado ejercicio 2018, según establece la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) en su Informe Económico de esa anualidad. 

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