Un día en la casa del árbol

Los parabienes que ha ido acumulando la difusión de este proyecto desde su inauguración definitiva en el año 2012 han generado ese clima especial característico de los hoteles diferentes y únicos. El planteamiento no podía ser más atractivo: a poco más de una hora de Oporto, en el entorno de Vila Pouca de Aguiar y región histórica de Trás-os-Montes, un parque de 20 hectáreas que sirvió de noble complejo balneario a finales del siglo XIX y principios del XX, fue reconvertido en un resort termal y de arquitectura sostenible con doce cabañas ecológicas y dos casas-árbol. Además, la intervención en el Spa de Álvaro Siza, el arquitecto más célebre de Portugal, no ha hecho más que afianzar al nuevo hotel en la agenda. Siempre pasa que, durante la planificación de un viaje, las fotos que se visualizan de un hotel dicen una cosa cuando luego la realidad es otra. Las expectativas son la gran clave de la experiencia hotelera. Algunas veces se disparan para más tarde ser defraudadas. Otras veces apenas se generan por lo que suelen acabar superadas. Casi nunca todo sale tal y como se pensaba. El hotel Pedras Salgadas pertenece, sin embargo, a una categoría distinta: la de las enormes promesas que más que cumplirse se ven recompensadas en forma de otros encantos inesperados. Dormir en un bosque o en las alturas, entre las copas de los árboles, parecía otra cosa. Bueno, pues es eso y es más.
Hagamos un breve repaso a la historia del lugar. Las aguas salinas de Pedras Salgadas ya contaban con el beneplácito de los vecinos que aliviaban sus dolencias antes de que se construyera un balneario termal y se constituyera una compañía de explotación del manantial a instancias del doctor de Vila Real, el señor Henrique Manuel Ferreira Botelho. Empezaron a llegar las primeras personalidades y las fuentes que poco a poco se fueron descubriendo ejercieron de imán de la alta sociedad de la época, la última década del siglo XIX. Pero fue la construcción de tres hoteles dentro del parque y la visita -para quedarse y hacer de él su retiro de salud- del rey Carlos en 1906 los detonantes de que Pedras Salgadas se pusiera definitivamente en el mapa del país. Con la llegada del ferrocarril y la inauguración de un casino en el mismo complejo, se cerró el círculo de un destino cuya trayectoria vivió su último punto de inflexión en el año 2002 cuando la empresa de bebidas Unicer -también responsable de la renovación del cercano hotel Vidago Palace- se hizo con él. Empezaba a renacer el parque con un nuevo impulso del siglo XXI hasta la modernización del Spa en 2009 y, tres años más tarde, la suma de las casas habilitadas como habitaciones de hotel. Pongamos rumbo.

 

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