La familia López González viene ofreciendo desde hace muchos años en el Gastrobar Pit’s y en el Restaurante La Playa, de Cuenca, el mejor servicio y el mejor producto que hay en el mercado. El amor por la profesión hostelera se degusta en sus platos y se respira en su atmósfera. También realizan eventos

Se habla mucho de innovación. Pudiera entenderse como un elemento clave, patrimonio del actual siglo XXI. Una exclusividad que, en realidad, no le pertenece. De hecho, de creatividad se han venido perfilado secuencias de décadas en todos los órdenes y sectores.

Si nos detenemos en el sector hostelero y, en concreto, en la ciudad de Cuenca allá por los años 60 del pasado siglo, se podría hablar de un antes y un después en la oferta de restauración de esa localidad castellano manchega impulsado por un visionario en su profesión, José López Martínez, que ha hecho de la hostelería su forma de vida y, de su pasión por ella, un legado para su propia familia. Actualmente es su hija Isabel López González quien regenta las actividades que pilotó José en primera persona junto con su esposa y de las que nunca se ha retirado, ya que como señala su Isabel durante nuestra agradable conversación “mi padre sigue mandando y ordenando”. 

Una bonita historia de amor por una vocación que, con origen asturiano y tras su paso por la capital mostrando su saber hacer por importantes establecimientos madrileños, como por ejemplo el popularmente conocido Hotel Palace, hoy perteneciente al grupo hotelero Starwood Hotels & Resorts Worldwide, llegó a esta población, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, “con motivo de un encargo del servicio de hostelería en un congreso de medicina y fue cuando se enamoró de una zona de la ciudad llamada “la playa artificial”, donde se ubica el Restaurante La Playa que regentamos nosotros, y ello fue lo que le hizo venir a Cuenca”, comenta Isabel López.

Así, ni corto ni perezoso, siguió a su corazón, cogió a su familia y alrededor de mediados de los años 60 allí que se trasladó para dar rienda suelta a su pasión y para revolucionar el mundo de la hostelería. “Mi padre cambió algo en la hostelería con su llegada a Cuenca. Aquí no se conocían más que los bares de barrio en los que te tomabas un botellín, cacahuetes, patatas fritas y poco más. Él instauró una hostelería más trabajada, pasamos a la época del tapeo, de los pinchos, de los ahumados. Transformó la hostelería en Cuenca, mi padre tiene un renombre en la ciudad, está muy bien considerado y es muy querido”, manifiesta Isabel, que a su vez nos cuenta cómo empezó todo.

 “Nosotros comenzamos en 1965 y abrimos el Club Pit’s, hoy denominado Gastrobar Pit’s. Mi padre estaba en la sala y mi madre en la cocina y así ha sido hasta hace unos años. Incluso yo comencé echando una mano en la cocina y ahora estoy en la sala como jefa de la misma, función ésta que también ejerzo en el Restaurante La Playa, además de tener el cargo de ‘maître’ en los eventos que organizamos. Un restaurante que se abre en época estival, desde el mes de junio hasta mediados de septiembre”, como apunta Isabel.

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