Este restaurante que ofrece una cocina de inspiración mediterránea con carácter italiano, cuenta con un bar en su interior donde tomar buenos cócteles al son de la música y un encantador jardín exterior
El grupo de restauración Tagaluz inaugura en Madrid un nuevo local que da nombre al propio grupo, Tragaluz, que se suma a Bar Tomate, Bosco de Lobos y Luzi Bombón en la capital.
El grupo Tagaluz, fundado por Rosa María Esteva y Tomás Tarruella en Barcelona en 1987 con el restaurante Mordisco, cuenta con locales en la Ciudad Condal, Madrid, Mallorca y la Costa Brava.
El nuevo miembro, distinguido por su calidad, diseño y selectos enclaves al igual que el resto de los establecimientos, todos ellos fieles a la filosofía del grupo Tragaluz, se ubica en el prestigioso barrio de Salamanca en la calle Gil de Santivañes, 6, y ofrece una cocina de inspiración mediterránea con carácter italiano. En Tragaluz se pueden degustar platos como ‘Tomatitos de San Marzano con berenjena asada y pesto de pipas’ o ‘Lubina con puré de espárragos blancos, hoja de ostra y rabanitos’. Entre las pastas destacan los ‘Maccheroncini con hinojo, kalamata, tomate semiseco, burrata y limón’, y los ‘Pappardelle al ragú de rabo de vaca’.
El diseño de Tragaluz corre a cargo de Eduardo Arruga de Estudio Lucca, y en él se destaca su gran tragaluz, una barra central con cocina a la vista y un acogedor jardín rodeado de verde.
El interior, donde se encuentra el bar, ha sido concebido como un espacio intimista que recuerda a una casa. En este espacio cálido y monocolor destacan elementos como unas enormes librerías recuperadas del siglo XVIII, un armario ropero con puertas antiguas, el enorme sofá de terciopelo y un bar, como de casa, en el cual tomar un cóctel con buena música.
En la sala principal bajo el tragaluz, además del intencionado juego de espejos de sus paredes, destacan su gran barra, así como su agradable jardín. Este ambiente exterior juega con mesas, sillas y sillones en los que se han buscado elementos naturales, como madera o pizarra que refuerzan la armonía entre diseño y gastronomía. Así, durante el día, la luz inunda este bonito espacio para dar paso a la noche y convertirse en un rincón acogedor.
Tragaluz, un lugar de apuntar en las agendas.




