Este nuevo proyecto representa la expansión natural de la marca Alegría dentro de la Ciudad Condal manteniendo intacto su ADN: una propuesta gastronómica amplia y cuidada, centrada en el producto, el respeto por los orígenes y una apuesta constante por la máxima calidad en cada detalle
Bar Alegría es una casa de comidas de nuestro tiempo. Un proyecto de Tomás Abellán que nace del respeto por la memoria de los barrios y del deseo de recuperar espacios con historia para devolverles vida. Barra, comedor, producto y vino se articulan en una manera contemporánea de entender la tradición, evolucionando el concepto clásico de bar hacia una propuesta coherente, actual y profundamente ligada a su entorno.
El local ocupa el espacio que durante más de 75 años albergó Can Tosca, una casa de comidas familiar que fue lugar de referencia en Gràcia y parte activa de la identidad social del barrio. En sus inicios, el espacio fue punto de encuentro de la Gràcia gitana, acogiendo a figuras como El Pescaílla, Lola Flores, Moncho o Peret.
Bar Alegría Gràcia recoge ese legado con respeto y lo proyecta hacia el presente. No se trata de replicar el pasado, sino de continuarlo, ampliando la oferta al turno de noche y adaptando la propuesta a los tiempos actuales, manteniendo siempre el espíritu de proximidad y esa sensación de lugar vivido que forma parte del carácter del barrio.
La cocina se articula alrededor del producto y la temporada, con mínima intervención y una base reconocible de cocina catalana revisitada, con platos como la tortilla trufada, individual, melosa y jugosa; el bikini de mi infancia, elaborado con mozzarella fresca, jamón ibérico y trufa negra como homenaje familiar; la tarta de queso estilo La Viña acompañada de mermelada artesanal de higos; o el ya clásico “Flantástico”.
La carta se presenta en formato de platillos y medias raciones pensadas para compartir en el centro de la mesa, invitando a alargar la comida y convertirla en experiencia. La propuesta se completa con una cuidada selección de vinos naturales, vermuts, bebidas y refrescos ecológicos, reforzando una identidad gastronómica honesta y contemporánea.
El interiorismo, desarrollado por Eros -responsable también del primer Bar Alegría-, sigue la misma línea estética adaptada al nuevo espacio, conservando materiales y rincones con carácter para generar una atmósfera con pátina e historia.
Recuperar espacios con memoria y convertirlos en puntos de encuentro actuales, vivos y conectados con su comunidad, es la esencia de los Bares Alegría.





