Su traducción literal del idioma ruso es “agüita”. Sin duda una definición muy acertada, ya que hablar de vodka, como en el agua, es también hablar de pureza, de esencia y de ese claro, límpido y cristalino aspecto. Aunque discutible resulta su origen (polacos y rusos pugnan por su autoría), lo que es irrefutable es que en España, a excepción de la ginebra y el tequila, todas las bebidas alcohólicas han registrado caídas durante los últimos años. “El vodka representó un 5,1% del total de las bebidas espirituosas consumidas durante 2013, y con una caída del 6,2% en consumo, pasando de 1.022.000 cajas en 2012 a 958.000 durante el pasado curso”, como así apunta Ricardo Alcón, ‘client business partner’ en Nielsen España, y añade: “en el canal Horeca se percibe que la caída es sustancialmente más pronunciada que en el canal Alimentación, ya que una de las principales tendencias de consumo en este sector hace referencia a que el consumidor apuesta por seguir tomando su combinado de vodka, pero en la tranquilidad de su hogar”. Mientras Horeca ha representado en 2013 un 39,5% del total consumido de vodka (cayendo un 10,4% respecto al mismo ejercicio del pasado año), el canal Alimentación ha registrado una menor caída (4,2%), representando el 60,5% del total consumido, según datos facilitados por Nielsen.

 

 

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