El espacio íntimo y cargado de historia de Tablao La Carmela acoge uno de los encuentros más esperados de los últimos años y se convierte así en el escenario perfecto para una experiencia única
El Tablao La Carmela, “la cueva del misterio”, como la define el maestro Juan Andrés Maya, que se halla a cargo de la dirección de este emblemático lugar del cante jondo en el número 4 de la calle Victoria, en los aledaños de la madrileña Puerta del Sol, es una conjunción estelar de artistas de renombre del mundo del flamenco y una gastronomía castiza de altura.
Tablao La Carmela ofrece al cliente una genuina experiencia desde que traspasa el umbral de la puerta hasta que termina el espectáculo, y su particular historia, su ambiente íntimo y su cuidada programación artística lo convierten en un lugar de referencia en la capital. De hecho, el próximo día 12 de diciembre (a las 21:00), el tablao recibirá a dos leyendas del flamenco: Remedios Amaya y Antonio Canales, que se unirán a Juan Andrés Maya para deleitar al público en una velada mágica.
Remedios Amaya, una de las voces más emblemáticas del cante flamenco contemporáneo, es conocida por su capacidad para transmitir emoción pura y por una carrera que la ha llevado a escenarios nacionales e internacionales. Su estilo libre, personal y lleno de fuerza la ha convertido en un referente del flamenco vivido desde la intuición y la verdad. Junto a ella, Antonio Canales, figura imprescindible del baile flamenco, aporta su magnetismo escénico, su elegancia y su experiencia internacional. Con una carrera marcada por su paso por el Ballet Nacional de España y décadas de trayectoria como creador, coreógrafo y bailaor, Canales continúa dejando una huella única en cada actuación.

Juan Andrés Maya, uno de los grandes representantes de la escuela granadina, completa el cartel con su baile lleno de temperamento, sensibilidad y técnica depurada. Descendiente de una familia de profunda tradición flamenca, destaca por su capacidad para aunar raíz, modernidad y una presencia escénica poderosa.
La unión de estas tres figuras convierte la cita del 12 de diciembre en un encuentro artístico único en la famosa “cueva del misterio” de La Carmela, donde la iluminación cálida, la acústica natural y la cercanía con los artistas potencian cada cante, cada gesto y cada compás.




