Diseño depurado y arquitectura abierta al mar Cantábrico. Tras más de cuatro décadas al frente del restaurante Akelarre, el chef vasco Pedro Subijana cumple el sueño de abrir un hotel de lujo que eleva la experiencia de su altar gastronómico

Cuesta imaginar mejor armonía. El tirón ejercido por un hotel de bandera o por un restaurante famoso suele ejercer de arrastre para la llegada de su complemento perfecto. Un combo de alojamiento y mesa para que el huésped no pida mucho más a la vida. El caso de Akelarre es la última conquista de este modelo. Y qué conquista. Porque San Sebastián es la ciudad protagonista, recientemente considerado Mejor destino Europeo por ‘Expert’s Choice’ 2018 de Tripexpert. Aunque no hace falta redundar en su excelencia, la de una de las capitales gastronómicas del mundo. Allí, en las faldas de Monte Igueldo y bajo el azote del Golfo de Vizcaya, un templo lleva derrochando afición desde que abriera sus puertas en 1970, más desde que Pedro Subijana, uno de los padres de la nueva cocina vasca, se incorpora a sus cocinas cinco años después. Es, por supuesto, el restaurante Akelarre, que ahora estrena adosado a él un hotel ‘boutique’ pensado para ser ese complemento ideal. Akelarre son tres estrellas de restaurante (desde 2006) y ahora también cinco estrellas de hotel.

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