Todo en el local es una perfecta unión. La gastronomía, la enología, la cultura -que hace hincapié en el terreno musical- aparecen envueltas en un desenfadado ambiente guiadas por Beatriz Martínez y Aitor Esnal. Un pareja que forma a su vez un buen tándem en lo personal y que decidió abrir Wine Fandango en la capital riojana en octubre de 2014, junto a unos socios, los hermanos Alambarri, con los que cierran ese círculo de alianzas.Aitor, que estudió en la Escuela de Cocina de Luis Irizar, además de contar con una formación al lado del pluriestrellado Martín Berasategui y otros cocineros de gran talla, lleva las riendas culinarias del establecimiento y su esposa Beatriz las de la sala, estando avalada por una gran experiencia en el sector hostelero, con un ‘know how’ tanto en barra como en sala, además de haber pasado por el prestigioso centro formativo como el Basque Culinary Center con motivo de la realización de un Máster en Enología, Enomarketing y Coctelería con Patxi Troitiño, tal y como me relata Beatriz durante nuestra agradable conversación.
Amplios conocimientos, los de ambos, que se alimentan de la experiencia forjada en el restaurante Marinée en pleno centro de Logroño, su primer proyecto juntos, en el que testaron a las mil maravillas lo que era tener entre manos un negocio de hostelería, desarrollando su labor con éxito y siendo el pistoletazo de salida para crecer en esta profesión. “Con el restaurante estuvimos siete años y allí aprendimos y plasmamos lo que quería la clientela. Marinée se convirtió en un sitio de referencia en la ciudad, pero era un espacio pequeñito y nosotros queríamos crecer y hacer más cosas. Como teníamos relación con los hermanos Alambarri por sus vinos, ya que son propietarios de una empresa vinícola, y dado que ellos también querían ampliar su negocio y contar con esa parte gastronómica en el ofrecimiento de los vinos a sus clientes, fue entonces cuando decidimos juntarnos y crear Wine Fandango”, detalla la anfitriona de la sala.
Así han “dado a luz” a un local, en las proximidades del Paseo del Espolón, con una terraza de acceso al mismo que quita el hipo en la localidad. Esto para empezar. Y a ello, le siguen sus propuestas culinarias, enológicas y cocteleras “que también armonizan con los platos de Aitor, jugando con los sabores y las mezclas”, como apunta Beatriz.
Unas recetas que conjugan la tradición con la modernidad, marcadas por el buen producto, la creatividad y el talante fusión que el chef las otorga. “El año pasado, Aitor estuvo en Tailandia y ha traído platos y elaboraciones que las plasma en sus recetas, pero adaptadas al gusto y tradiciones de España. Por ejemplo, un plato que sale bastante en el restaurante y que hace un guiño a la cocina tailandesa es el ‘Pad Thai’. Una propuesta tradicional de ese país que combina muy bien el toque picante con sabores dulces y salados. Por ejemplo, otro plato que los clientes demandan bastante y que lleva mucho tiempo con nosotros es algo más típico español como el ‘Pulpo asado a la brasa con espuma de patata y tierra de oliva negra’, o la ‘Lubina a la brasa con un refrito de ajos’. Además, nos caracterizamos por los pescados y las elaboraciones a la parrilla”, expone Beatriz Martínez.

 

 

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