Si tenían el corazón dividido entre España y el país galo los hermanos Arthur y Pierre Haushalter, originarios de la región francesa de Reims, y sus respectivas esposas, Amandine y Marion, ya han conseguido unirlo hace tres meses escasamente con la creación de Gust, la materialización de un sueño: residir en nuestro país y disfrutar de los aromas y sabores de las recetas francesas de la niñez. “Abrimos el local el 2 de marzo de 2015. Marion y yo trabajamos en él; Amandine y Arthur, aunque se dedican a otra profesión representan un apoyo para el desarrollo de la marca, su comunicación y la gestión del local, comenta Pierre, durante nuestra agradable conversación.
Un multiespacio en el corazón de la capital que sin más preámbulos, pasamos a detallarles como relatan los autores del proyecto. Se trata de un delicioso espacio ubicado en el número 5 de la calle Génova, en el que disfrutar de una oferta saludable que abarca tanto el mundo dulce como el salado. “Gust es calidez, confort, inspiración urbana y vegetación; un local, que lleva la firma de Zooco Estudio en su decoración, y está dividido en tres ambientes. En primer lugar nos encontramos con un espacio al que llamamos el mercado, que presenta un fuerte carácter urbano y moderno, y en el que se pueden comprar y degustar productos ‘gourmet’ como preparaciones para postres franceses para que la gente se convierta en un chef en su propia casa, las cuales también tenemos sin gluten; tés o infusiones ecológicos a granel o en bolsa, haciendo eco a la oferta de estos productos que tenemos para tomar en el local; mermeladas belgas; o pan para llevar a casa, un producto que es testimonio de una herencia artesanal en Francia transmitida de generación en generación: desde el amasado hasta la humidificación del horno, para conseguir costras doradas y migas finas y esponjosas. El universo de los panes artesanales y recién hechos en Gust invita a un viaje apasionante y delicioso, ‘baguettes’ de tradición francesa elaboradas con materias primas de ‘Les Moulins de Paris’: ‘baguettes à l’ancienne’, rústicas, con cereales o semillas de amapolas e integrales. En dicho espacio, hay una estantería con cajas de madera acompañando el recorrido del cliente hasta llegar al mostrador que compone el alzado principal. Hay también un expositor de frío, un bar de ensaladas y una barra fría que es el taller de los bocadillos, algo que nos gusta mucho a mi hermano y a mí.

 

 

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