El experto en whisky Ezequiel Riesgo confirma la necesidad de seguir tendiendo puentes con el cliente desde la destilería y las barras
Con su estatus todavía inalterado, el whisky experimenta un momento de cierta apertura. La suya es una categoría tan grande que cabe mucho consumidor genérico pero también el conocedor experto. Las marcas para fanáticos, los perfiles más radicales, las etiquetas míticas… El whisky sigue siendo la gran bebida aspiracional, el destilado totémico. Pero, insistimos, las cosas se están agitando para encontrar nuevos amantes. El irlandés y el americano son dinámicos a pesar de que el ‘scotch’ siga incontestable. El malta tiene su nicho, el ‘blended’ se activa con nuevos acabados y notas más ligeras para no dejar de tener interés. El japonés entra en una nueva era de transparencia estando por ver su traducción en el mercado internacional.
España todavía es de whisky. Medio siglo largo siendo el espirituoso más bebido. En los últimos años su cuota de consumo ronda el 25% (en 2023 fue del 24%). Si bien el consumo de bebidas espirituosas disminuyó ese 2023 en torno al 3%, en contraste con el gran aumento del ejercicio anterior, el whisky lideró un moderado aumento en su valor (un 1% aproximadamente que representa un 27% del total), por delante de los licores. De hecho, su consumo se ha mantenido estable desde 2021, con ligeras variaciones, en torno a los 47 millones de litros, según los últimos datos facilitados por Espirituosos España.
De estos movimientos y tendencias hablamos con Ezequiel Riesgo, bartender argentino de 35 años que, tras dejar atrás su vida en La Whiskería de Barcelona, donde sigue siendo socio, abrirá esta primavera su nuevo bar de whisky en la calle Sandoval de Madrid.
¿De dónde viene tu amor por el whisky?
“Este amor, fascinación o fanatismo por el whisky lo traía de Argentina donde estuve en restaurantes de lujo, buenos bares y hoteles de cinco estrellas”.
¿Cuánto llevas en España?
“Llevo ocho años en Barcelona. Empecé trabajando con Roger Rueda en
Dr. Lagarto. Cuando llegué era un bar de ginebra y coctelería. Cuando Roger me dejó como encargado empecé a involucrarme en el whisky y transformamos al Lagarto en un whisky bar”.
¿Y La Whiskería?
“Después del Lagarto llegó la oportunidad de La Whiskería. Cuando empezamos era un bar pequeñito del Raval aunque teníamos unas 400 o 500 referencias de whisky. Como queríamos abrir un bar más grande nos asociamos y abrimos la nueva Whiskería hace poco más de año y medio. Hoy es un bar de 240 metros cuadrados con unas 1.300 referencias de whisky”.




