Actualmente se halla en un gran momento de cambios tanto a nivel gastronómico como enológico, con el nuevo menú de 18 pases, que ofrecerá un ‘showcooking’, y la nueva carta de vinos, con guiños a etiquetas del Nuevo Mundo. Con la filosofía del mejor producto y el respecto hacia él, ofrecen una completa experiencia a la clientela con la esencia de la tierra extremeña


Javier Martín y su esposa Esther forman un tándem de éxito en lo personal y en lo profesional. La restauración es su pasión, y en su día, hace ya muchos años, decidieron que esta profesión sería el motor laboral de sus vidas.  

A su amor por la gastronomía le dieron forma y desde 2005 dirigen en solitario su restaurante cacereño que lleva el nombre de Javier Martín y, desde entonces, su ilusión no ha hecho nada más que crecer. Se repartieron las tareas, Javier en la cocina y Esther en la sala, dando ambos lo mejor de sí y con el afán de superarse cada día, con una perseverancia que les caracteriza, porque saben que el camino se anda despacio si se desea llegar lejos. La quietud de las decisiones bien ejecutadas y el trabajo constante e incansable hacen progresos y conducen a la meta de los sueños. El de Javier y Esther es el “tener un restaurante gastronómico muy a la vanguardia”, como menciona Javier Martín durante el transcurso de nuestra agradable conversación. 

Sus pasos se han encaminado siempre a tal fin. Del pequeñito local e instalaciones sencillas que albergaba el restaurante en sus primeros años de vida, dieron el salto en 2013 a otro espacio, muy agradable, y en el que llevaron a cabo una instalación más moderna y con mucha luz natural, abriendo sus puertas en el número 15 de la calle Juan Solano Pedrero, de Cáceres. 

Sin perder de vista ni un momento su reto, Javier me dice: “pasados algunos años empezamos a movernos, a viajar, a conocer, trabajando mucho para superarnos en nuestros campos, Esther en la sala y yo en la cocina”. 

Leer el artículo completo en la revista