Una persona soñadora, con gran amor por su profesión, por su tierra y por los productos que la misma produce, lo que consigue integrar a las mil maravillas en su quehacer diario. Que no es otro que el arte de crear detrás de una barra. Acompasados movimientos de muñecas, mezclando el elixir que contiene su coctelera, produce un resultado en copa que transporta al consumidor a un fantástico mundo de sorpresa, con sorbos de cultura. Así son los cócteles que crea Óscar Díez, haciendo carantoñas a los vinos de su tierra. La vinculación de este profesional de la ‘mixología’ con su lugar de nacimiento, Toro, en provincia de Zamora, la deja muy clara en su trabajo. Una tierra que produce grandes vinos, con estructura, y convencidos de mostrar su ‘terroir’ sin ningún rubor y, por supuesto, su maravilloso carácter para convivir con grandes destilados. Porque el vino no sólo se degusta como dueño y señor en una copa, también es un magnífico galán acompañando ingredientes en el mundo de la coctelería. Algo que ha sabido muy bien conjugar Óscar.
Su vocación parecía casi trazada ya al momento de venir al mundo. De familia con experiencia en los diversos segmentos de la restauración y hostelería, Óscar servía para la barra, la sala o cualquier función que fuera menester llevar a cabo en el restaurante de sus padres. Un camino hostelero parecía claro desde el principio para él, pero lo que no lo era tanto, era que sus pasos se iban a decantar por llevar el vino al mundo de la alquimia coctelera. Aunque quizá, sí. En su fuero interno le quedaban esos recuerdos vividos con su padre cuando éste preparaba limonadas.
A la temprana edad de veinte años, Óscar comenzó a dedicarse a la hostelería nocturna. “A finales de los noventa me decidí a abrir un café-copas en Toro, y unos años más tarde, en 2002 inauguré otro local más grade, con tres zonas diferenciadas donde practico mi coctelería; incluso hace siete años, junto con mi mujer, nos introdujimos también en el mundo de la heladería en un local adyacente”, comenta Óscar Díez durante nuestra agradable conversación.

 

 

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