La calidad es la razón de ser del local Petit Bar que rinde homenaje al barrio de la Barceloneta, tanto en el plato, que lo visten en forma de tapa, como en los vasos de vermú, en las copas de vino, cava o cerveza, además de en las tazas de café e infusiones.  Su próximo proyecto serán las ‘torradas’

Juan José Pereira y Silvana Schioppi regentan en el barrio pesquero de la Barceloneta el Petit Bar. Un coquetuelo y acogedor local ubicado en un edificio de 1930, que luce una bonita estética interior la cual resalta su estructura original con ladrillos vista y las vigas antiguas que muestran forma de quilla de barco, además las paredes se adornan con los cuadros que pinta el propio Juan José Pereira, como comenta durante nuestra agradable conversación. 

Este matrimonio, que forma un buen tándem también en el terreno profesional, cogió las riendas de este establecimiento en el año 2007 y, desde entonces, su marcha va viento en popa. Con amplia experiencia en el sector de la hostelería, esta pareja se propuso rendir homenaje a esta pintoresca barriada marinera de la Ciudad Condal con su oferta gastronómica basada en el mundo del tapeo, y siguiendo una certera filosofía como es la de realizar las propuestas culinarias como si fueran para ellos mismos, es decir, dar a los demás lo que a ellos mismos les gustaría encontrar en el local. 

“Nosotros tratamos de mantener la tradición de este barrio de pescadores con una variedad de tapas como las anchoas, que las limpiamos en el momento siguiendo la tradición; y con el vermut casero, que es nuestro fuerte. Todas nuestras tapas son caseras, las hacemos nosotros y las clasificamos en frías y calientes. Proponemos más de veinte tapas, entre las que se encuentran los boquerones clásicos o cítricos, las gambas al ajillo, los choricitos al vino blanco, el atún en escabeche, las sardinas ahumadas, el pan con tomate… Cabe decir que fusionamos tapas más tradicionales con otras algo más modernas. Por ejemplo, tenemos el pulpo con una vinagreta de romero y miel, un bacalao con alioli y miel, bacalao gratinado, e incluso alguna tapa más elaborada como una ventresca con un tomate cocido italiano, la ensaladilla rusa, la ensalada de patatas, la de cangrejo o una mojama con almendras y aceite de oliva”, señala.

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