Barcelona tiene nuevo hotel en la oficina. Bueno, la verdad es que a cada pestañeo parece nacer uno más pero es que el Hotel Brummell no se parece a ninguno, ni a los que ya estaban ni a los que están por llegar. Por eso, la novedad se canta doble y ya es mucho decir. En un entorno alejado del perfil museístico -de escaparate, entiéndase- y abrumadoramente turístico del centro, en una Barcelona que puede con casi todo y que absorbe casi todo, el hotel es el ejemplo perfecto para ilustrar el cambio emprendido por el Poble Sec, en pleno giro hacia la modernidad y búsqueda de un nuevo lugar en la Ciudad Condal, más protagonista, más embellecido, más abierto. Desplazado del desarrollo del Eixample, el barrio ha tenido que hacerse a sí mismo y, aunque hoy sigue palpitando en clave local con sus señas de identidad intactas, entre vermuterías con solera y tascas de cañeo y parroquia multicultural, se da el gustazo de acoger nuevos negocios de calado más o menos ‘hipsterizado’. Para qué engañarse, los procesos de ‘gentrificación’ urbana arraigan en barriadas como las del Poble Sec, y cuando la semilla de la cultura macrobiótica, saludable y del diseño -que no de ‘disseny’- germina, lo difícil es ralentizar su crecimiento. Por lo tanto, otro barrio de moda al canto. Hasta el siguiente. Un joven austríaco, afincado en Barcelona desde hace ya doce años, recorrió estas calles intrincadas y de montaña rusa que antes fueron ocupadas por bancales a la sombra de la montaña de Montjuïc y se encaprichó de un edificio vetusto, con fecha de 1870. A Christian Schallert, de espíritu viajero y podríamos decir que sibarita, nadie le sacó de sus trece pues allí vio la extensión de todo aquello que él siempre había buscado y gozado en un hotel. Aunque sus anteriores oficios le habían llevado al sótano de una panadería o a lanzar postales personalizadas de la ciudad, quiso que su vida girara en torno a uno de esos hoteles humanizados de los que tan fanático es, con sus sorpresas y sus detalles pequeños, aunque sean en forma de unos ‘amenities’ de calidad. El Hotel Brummell, abierto en abril de este año, no se entiende desde las grandes cifras ni la desmesura, sino ‘poquet a poquet’.
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