Ya decía la canción de Los del Río, que “Sevilla tiene un color especial y que huele a azahar”. Pues, a esas afirmaciones no exentas de razón, ahora hay que sumarle que también perfuma de gastronomía y cultura. Que, ¿por qué? La respuesta la hallarán en el Mercado Lonja del Barranco. Una vitrina al mundo de la gastronomía y cultura andaluza desde el pasado 25 de noviembre. A orillas del Guadalquivir, junto al Puente de Triana y cerca de la emblemática Maestranza se erige una construcción que ha elegido el hierro y el vidrio para mostrarse en sociedad, en cuyos cimientos se sostiene el antiguo edificio del Husillo y Naves del Barranco, siendo presumiblemente el afamado Gustave Eiffel el autor del diseño de la Lonja en el siglo XIX.
Una estructura que ha decidido retornar a sus orígenes de naturaleza gastronómica ya que, a pesar de los diversos usos que se le ha dado a lo largo del tiempo, la compra-venta de pescado fue el primero de todos ellos. Así, con ese espíritu ha resurgido este espacio gastronómico, que cuenta con una superficie total de 3.000 m2, donde comprar o degustar los buenos productos que allí se ofrecen, además de poder obtener toda la información que deseen sobre los mismos, y de recrearse asimismo con las diversas actividades culturales que allí también tendrán menester dentro del ámbito de la música, la moda, la fotografía, el arte y un largo etcétera.
Sin duda, el Mercado Lonja del Barranco será un punto de encuentro y referencia en la capital hispalense entre oriundos del lugar y los numerosos turistas que visitan la ciudad; de hecho, como mencionó el alcalde de Sevilla durante la presentación de este espacio en madridfusión, a los dos meses de su apertura ya habían pasado por allí unas 165.000 personas.

 

 

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