El cliente es el centro del negocio. Una obviedad de no descuidar en ningún momento. Ni tan siquiera cuando las cosas marchan viento en popa, porque en estas circunstancias, es igualmente imprescindible continuar a satisfacer a la clientela y sorprenderla con nuevos productos, servicios o dimensiones ampliadas del local para hacerles sentir más cómodos. ¿Cómo conseguirlo? Lucio Tanfi, barista formador de la Univesità del Caffè di Spagna e Portogallo hace una reflexión sobre ello.
Cuando las cosas funcionan bien en una actividad hostelera es consecuencia lógica que el trabajo aumente, así como el número de clientes que acuden al local y, por ende, que el espacio se quede pequeño. Llegados a este punto, se impone la necesidad de ampliar el negocio. Para ello, las posibilidades son al menos dos. Por un lado, ampliar el local y, por otro, abrir un segundo establecimiento.
La cosa mejor que puede ocurrir cuando se gestiona un local es la de “no caber en él”, ya que si el negocio va muy bien las dimensiones del espacio pueden verse reducidas, terminando por quedar limitada la capacidad del mismo considerablemente. En este caso, no cabe duda de que es hora de crecer. Cuando se toma esta decisión, los objetivos pueden ser diversos y todos muy favorecedores para el “bolsillo”. Veámoslos.




