El ron premium trata de abrirse paso en el mercado español cuya cultura sigue dominada por mezclar rones ligeros en copa larga. Mario Navarro, especialista en consumo y comercio del ron, nos da las claves para entender la actualidad de una categoría universal
La radiografía de una categoría como la del ron exige múltiples aproximaciones. Como es lógico, su actualidad se explica desde factores comunes a otras bebidas destiladas, pero al mismo tiempo sobresale su propia idiosincrasia. El ron brilla por su diversidad de orígenes, que le lleva a un estatus de bebida universal. Eso acaba por reflejarse en las distintas culturas asociadas, una riqueza de la que se aprovecha.
Este sesgo cultural es definitivo para su análisis. Al igual que saber diferenciar el espacio que el ron premium se afana en conquistar para el consumidor que busca alternativas a la cultura todavía hegemónica -europea y, sobre todo, española- de mezclar el ron. Entra en liza incluso el ron blanco de alta calidad y, por supuesto, los rones más artesanales, más puros, los que remiten más a su procedencia, aquellos que respetan la materia prima vegetal y se elaboran de acuerdo con procesos fiables y transparentes. La categoría, veremos, continúa revisando sus propios mensajes de cara a ese consumidor que puede perderse en un sinfín de clasificaciones y pormenores. El futuro pasa por clarificar el acceso.
Mientras tanto, en un contexto de recesión generalizada que afecta al resto de espirituosos, el ron experimenta un momento de expansión de su consumo en cuanto a valor, toda vez que en volumen se aprecia un descenso. La plataforma IndexBox publica que el ron a nivel global muestra este tipo de crecimiento constante, con una proyección de superar los dieciséis mil millones de dólares este 2025. En España, líder de la UE en producción de ron, la categoría ocupa el cuarto lugar de la pirámide con un 15 % aproximado de cuota de mercado.
La clave sigue siendo la premiumización. El potencial bebedor se interesa por el producto auténtico y está abierto a conocer la historia que hay detrás. Los rones especiados y aromatizados son todavía una palanca de crecimiento para asaltar marcas de prestigio sustentadas en la artesanía y en añejamientos singulares.





