Las marcas de té e infusiones apuestan cada vez más por productos más ecológicos y sostenibles. Los productores destacan que en los últimos años el cliente masculino se ha sumado también a su consumo

Más de 11,8 millones de españoles han tomado una o varias tazas de té o infusiones en el salón de sus casas o sentados en cualquier local de hostelería y restauración, desde octubre de 2020 a octubre de 2021. Eso significa la preparación de casi un millón de bolsitas con agua caliente al mes para disfrutar de un producto que ha visto cómo no sólo se asentaba su consumo durante los meses de pandemia sino que crecía en ventas e ingresos por la percepción de “saludable” que tiene, de acuerdo con las cifras de la consultora Kantar.

“Según los datos facilitados por Mercasa, el consumo doméstico de té e infusiones se incrementó en 2020 por motivo de la pandemia y el cierre intermitente de la hostelería”, recuerdan desde la Asociación Española de Té e Infusiones (AETI).

Este dato concuerda precisamente con lo indicado en el Informe del Consumo de Alimentación en España 2020 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que señala también que “la compra de café e infusiones para el consumo en los hogares españoles en 2020 aumentó un 13,9% respecto al año 2019”, según añaden desde esta asociación.

Muchos consumidores han cambiado su dieta habitual y su forma de alimentación durante estos meses para hacer una apuesta más decidida por la salud y el equilibrio de lo que se llevan a la boca. En este cambio de mentalidad que se ha producido en una parte importante de la sociedad, las distintas infusiones o variedades de té aparecen como un alimento básico para ayudar a mantener en calma el cuerpo y el espíritu.

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