La nueva apertura del grupo Macao se está convirtiendo en un fenómeno de masas tanto por su ubicación, escondido tras una taberna, como por la colaboración que tiene en la carta con el famoso chef con una estrella Michelin Andrés Madrigal
Madrid vive en una constante primavera a nivel gastronómico. Es raro el grupo importante hotelero o restaurador que no tenga un pica en la capital de España, o varias, y la mayoría sigue abriendo nuevas propuestas para alimentar una curiosidad insaciable de quienes viven en la ciudad o están en ella de paso.
Pero entre tanta competencia, la originalidad bien en la propuesta como en la carta o en la decoración empieza a ser distintiva a la hora de que un nuevo restaurante triunfe o no y Maison Macao, la última sensación entre los restaurantes asiáticos de Madrid, lo tiene y por partida doble.
Su primera originalidad es precisamente la ubicación. Se trata de un restaurante clandestino, de esos en los que no encuentras ningún distintivo que te señale el camino. De hecho, aunque está situado junto a la popular plaza del Callao, uno de los lugares más céntricos de Madrid, nada hace presagiar que cerca hay un restaurante asiático de 900 metros cuadrados distribuido en varias plantas y con una entrada secreta.
De hecho, si queremos ir a Maison Macao hay que entrar primero en una taberna castiza, de estas que abundan por el centro de Madrid, y buscar unas enormes cortinas granates de terciopelo que guardan el mejor secreto gastronómico de la temporada.
En la puerta de esta taberna de vino y tapa sí hay un cartel con la dirección, “Preciados, 33” y nada más. Ni una señal, ni una letra en chino, ni unos palillos, ni una indicación… nada de nada.
Eso sí, los camareros que hay detrás de la barra para quienes prefieren simplemente tomar algo en la taberna, están bien atentos para adelantarse a los clientes despistados.
“¿Vais a Maison Macao?”, preguntan. “Pues por las cortinas”, aclaran con una sonrisa cómplice que delatan que saben muy bien la experiencia que les aguarda al otro lado del telón.
El restaurante asiático clandestino más grande de todo Madrid tiene una capacidad para 250 comensales que se reparten en varias plantas y con una estructura en salas casi privadas que permiten sentirte como en el salón de casa.
Detrás de esta increíble apuesta está el Grupo Macao, que lleva desde 1987 introduciendo nuevos conceptos de gastronomía asiática en la región, con mucha capacidad innovadora y con el objetivo de revolucionar el panorama de la restauración.




