Estamos de enhorabuena con una feliz coincidencia. Al mismo tiempo que nos apuntamos a celebrar el cumpleaños de Meliá Hotels International, empresa líder del sector turístico, hacemos lo propio por la inauguración del hotel Gran Meliá Palacio de los Duques, la última sensación en cuanto a hotelería de postín en Madrid. Con esta apertura, la primera compañía hotelera de España y tercera de Europa por volumen de habitaciones cierra un año en el que no podemos sino acordarnos del papel protagonista de Gabriel Escarrer Juliá, fundador y presidente de Meliá, en primera línea de batalla desde que se hiciera con su primera hotel en Mallorca allá por el año 1956: el hotel Altair. Se cumplen, por tanto, 60 años de hospitalidad. Como decimos, lo celebramos. Antes de entrar a fondo con el hotel en cuestión, recordemos que cada marca de Meliá tiene su propia identidad. Si ME by Meliá apuesta por hoteles más conceptuales y sofisticados, internacionales y con un innegable toque ‘cool’, Innside by Meliá se corresponde con hoteles urbanos y funcionales de negocios. Es la marca Gran Meliá Hotels & Resorts, por su parte, la que reproduce un lujo reconocible, tradicional pero reluciente, sin remedos ni apolillamientos. Cabe en estos establecimientos el guante blanco -rojo, a la postre- de chambelán o la alfombra también roja en el recibimiento, es decir, desde mayordomo personal al acceso a instalaciones reservadas a la clientela más VIP. Este servicio personalizado con etiqueta RedGlove se encuentra en los mejores hoteles de la cadena, aquellos que más gusta de enseñar, los más exclusivos y dotados con un factor artístico y arquitectónico distinguidos. Hoteles tan emblemáticos para el ‘portfolio’ de Meliá como el Gran Meliá Palacio de Isora, en Tenerife, el Gran Meliá Don Pepe, en Marbella, o el Gran Meliá Fénix, en Madrid.
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