Con la llegada de la temporada invernal, las nieves señalan el camino de las reservas hoteleras. A expensas de otras opciones, los hoteles de montaña centran los deseos del grueso de la afición al esquí. A pesar de los nuevos tiempos, protagonizados por paradigmas de hospitalidad radicalmente renovados, este tipo de establecimientos clásicos siguen proporcionando seguridad y solvencia al huésped que busca confort, buena mesa, relax de baño y masaje, y alta funcionalidad en su ascenso a las pistas. Sin improvisaciones. Todo en un mismo lugar, con la garantía de no tener que preocuparse por colas, búsquedas de última hora u otras distracciones. El hotel Val de Neu, en la estación de Baqueira-Beret, lleva unas cuantas temporadas representando lo mejor de esta hotelería de altos vuelos. Bajo esta presentación, Val de Neu se ha forjado una personalidad propia y ya es un hotel referente en el Pirineo, tanto de hoteles de nieve y montaña como también de turismo familiar y de salud. Para hacer uso de él, hay que introducir las coordenadas de Val de Ruda y subir hasta la reciente cota 1.500. En este tramo de valle, teñido de blanco en invierno, el telecabina transporta a los esquiadores hasta las pistas situadas a 1.800 metros. A escasos cincuenta de este remonte, y también muy cerca del flamante centro comercial y de ocio de Baqueira, sobresale el mayor de los edificios circundantes, un hotel cinco estrellas Gran Lujo que por su condición de alojamiento de montaña reafirma aún más su valor diferencial en cuanto a sus prestaciones de calidad. Detrás está la iniciativa de la cadena Hoteles Santos, una empresa familiar que nació en 1970 con la inauguración del hotel Praga en Madrid. Hoy su ‘portfolio’ consta de 12 hoteles en total, incluido el último en presentarse: el Gran Hotel Miramar de Málaga y al que habrá que seguir de cerca.
Volvamos al Val de Neu y a su imponente presencia a lomos de una de las laderas del valle.
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