El proyecto europeo ‘Enjoy European Quality Food’ (EEQF) vuelve a ponerse en funcionamiento hablando de las indicaciones geográficas en una segunda fase enfocada en lo sostenible
El proyecto europeo, Enjoy European Quality Food (EEQF) (https://www.eeqf.eu/es/), para la información y valorización de los productos certificados de calidad, vuelve a ponerse en marcha tras el parón provocado por la pandemia. Presentado en 2019 de la mano de la Cámara de Comercio e Industria Italiana para España (CCIS), acaba de retomar su actividad en nuestro país en ese mismo escenario en la calle Cristobal Bordiú, 54, abordando el tema: “Las indicaciones geográficas, expresión de la sostenibilidad social, económica y ambiental” en una mesa redonda. La producción de estos ingredientes enológicos y agroalimentarios con Denominación de Origen, Indicación Geográfica y Especialidad Tradicional Garantizada también evoluciona a favor de procesos más ecológicos y sostenibles, generando un mayor interés en los consumidores gracias a la cadena de suministro garantizada y la calidad certificada.
El líder de dicho proyecto europeo y presidente del Consorzio di Tutela Provolone Valpadana, Libero Giovanni Stradiotti, intervino junto a Juan José Burgos, presidente de Slow Food Madrid, en el coloquio moderado por el periodista y experto gastrónomo Alberto Luchini. Stradiotti apuntó a que en esta fase del proyecto, han estado indagando en las fuentes históricas para conocer más sobre el origen de los productos asociados y que en los últimos tiempos se está haciendo más hincapié en la calidad desde la perspectiva de la huella ambiental: “Protegemos a nuestro ganado de la contaminación y esto se nota en el sabor del Provolone, en el de la mantequilla y también en sus aromas”. Por ejemplo, en su DOP miran especialmente por el bienestar animal. Tienen producciones más pequeñas pero de más calidad y con ello los campesinos están satisfechos.
Juan José Burgos puso el foco en que el tema de la mesa redonda, la sostenibilidad, implica “que seamos capaces de atender nuestras necesidades actuales y que las generaciones siguientes también puedan hacerlo”. Centró su discurso en los tres pilares que llevan a ello: el aspecto económico, el medioambiental y el socioeconómico. Porque muchas más familias subsisten si basamos nuestro tejido en 30 granjas pequeñas que si lo hacemos solo en una grande; porque es importante mantener el equilibrio en esas explotaciones, tener un número de ganado proporcional al espacio del que disponemos; y como consumidores, apuntaba que tenemos que apoyar a este tipo de productores y poner en valor lo que hacen para tener más marcas de calidad.
A la finalización de la mesa redonda, el chef Marco Bozzolini, que colabora habitualmente con CCIS en proyectos de promoción de la gastronomía italiana en España, elaboró varias propuestas que los asistentes pudieron degustar: ‘Mozzarella Etg con tomate corazón de buey, vinagre balsámico de Módena, albahaca fresca y aceite virgen extra Toscano IGP’ y ‘Provolone Valpadana DOP a la plancha con pisto de tomate semiseco, orégano fresco y aceite virgen extra Toscano IGP’. También hubo oportunidad de probar en cata guiada este oro líquido de la mano de Luigi Fanciulli y Alberto Leotti, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Associazione Produtottori Olivicoli Toscani (APOT), que contaron a los asistentes cómo sus AOVEs se basan en la sostenibilidad y autosuficiencia, ayudándose entre pequeños productores incluso por intercambio de abonos por pastos.
En este proyecto cofinanciado por la Unión Europea hay seis productos italianos asociados entre vino, aceite y quesos con producciones muy notables en 2021: Asti DOCG (102 millones de botellas, de las cuales se exportó el 71% a EE.UU.), Conegliano Valdobbiadene Prosecco Superiore DOCG, hecho según el método ‘champenoise’ (104,7 millones de botellas), Vino Nobile di Montepulciano DOCG (6.8 millones de botellas), Provolone Valpadana DOP, cuya fama han extendido los argentinos (más de 7.4 millones de kg, de los cuales el 31% llegaron a España), el Olio Extravergine d’Oliva Toscano IGP (de los que se prevén 55.000 quintales) y la Mozzarella ETG (que produjo casi 270.500 kg el año pasado y 330.000 el anterior). Se trata de excelencias territoriales cuya calidad está avalada por certificaciones como DOP (Denominación de Origen Protegida), DOCG (Denominación de Origen Controlada y Garantizada, exclusiva en los vinos italianos y la más exigente), IGP (Indicación Geográfica Protegida) y ETG (Especialidad Tradicional Garantizada).




