Como su nombre indica, en LeccaBaffi se pueden degustar productos italianos ‘delicatessen’ en el propio local o bien en casa por el servicio ‘take away’ que ofrecen. Además, en la zona del restaurante se recrean los platos clásicos de una ‘trattoria’ italiana de alto nivel, pero actualizados

Unidos por el Mediterráneo y una serie de acontecimientos casuales o causales, según se mire, tenemos un hilo conductor que da paso a una equivalencia. Francesco Corte, con sus cuatro socios, y LeccaBaffi, o LeccaBaffi y Francesco Corte junto con los demás autores del proyecto. El orden de factores no altera el producto.      

Los objetivos comunes y la pasión hostelera de todos ellos les llevaron a un resultado, LeccaBaffi.

El barrio barcelonés del Eixample parece que esperaba la materialización de un sueño para darle cobijo, el cual se gestó tiempo atrás. Verán.

Francesco es genovés y desde su juventud, con un compañero de la escuela que está con él en el proyecto, siempre había compartido actividades turísticas durante los veranos en su ciudad natal y fue entonces cuando se forjó en su ser el anhelo de tener un ‘beach bar’ o un restaurante en la playa. Pero Francesco continuó con su vida y su formación. Se convirtió en informático y se fue al Reino Unido donde desarrolló su profesión. Pero su sueño seguía ahí, latente, hasta que un buen día decidió dejar aflorar ese fuerte deseo y se marchó a Túnez y allí lo vio cumplirse. No obstante, por los tiempos convulsos que se atravesaban en el país, decidieron buscar otro lugar donde desarrollar la vida y el proyecto.

Con el desplazamiento de alguno de los socios a la Ciudad Condal, empieza toda una aventura circunstancial y apasionante para la consecución del objetivo. Encontraron un local de una persona que se estaba jubilando, se trataba de una tienda de legumbres con más de cien años de historia. Fueron los primeros en entrar, como me relata Francesco durante nuestra agradable charla, y ya no dejaron escapar la ocasión. Quisieron que fuera la sede de su proyecto y así ha sido. Pero la fortuna continuó sonriéndoles y justo al lado de ese local encontraron otro de unos 250 metros cuadrados que estaba siendo reformado para ser puesto en alquiler. No se lo pensaron dos veces y también se hicieron con él. Se pusieron manos a la obra y comenzaron a reestructurar la tienda de legumbres, pero conservando su esencia en todo lo posible. “Tenemos ollas antiguas que utilizamos como asientos, maquinarias antiguas que utilizamos como mesas, etc. En fin, añadimos a ese ‘look’ antiguo detalles modernistas, de diseño, pero no industriales” explica Francesco. Línea decorativa, que todo el conjunto del proyecto comparte. “Existe una mezcla de materiales, madera, metales…. Incluso en la zona de restaurante se ha conservado el suelo que tenía el local anterior y que es impresionante. Lo hemos cubierto con resina transparente y se ven las baldosas rotas, respirando toda su historia”, señala.

Y es que las dimensiones de LeccaBaffi dan para mucho. En un primer momento, “el 7 de julio de 2016 abrimos una parte del proyecto en la zona del local que fue destinado a venta de legumbres y platos calientes en su día, empezando con un concepto de ‘take away’ (comida para llevar) y de lo que en italiano se llama ‘tavola calda’, es decir, un lugar donde sentarse a comer de forma rápida una especie de tapita por cinco o seis euros; pero esencialmente el ‘take away’ es el eje principal. Pusimos un mostrador con platos clásicos como la ‘parmigiana’, pasta con ragú, ‘caprese’, … y también ofreciendo una ‘pizza’ de larga fermentación al estilo romano al horno de leña, y el café illy”, comenta Francesco Corte.

 

 

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