Según la consultora Linkers, el buen servicio al cliente, una comunicación eficaz, adaptabilidad y flexibilidad, la atención por los detalles, el trabajo en equipo, el conocimiento técnico y la formación especializada, así como la pasión por el servicio y la hospitalidad son herramientas claves para ejercer con éxito dicha profesión
Si la hostelería y el turismo son dos potencias económicas en buena parte del planeta, bien es sabido que en España, estas industrias lideran el tejido empresarial con una gran relevancia para las arcas del estado.
No obstante, el hecho de que estos sectores sean “casi por naturaleza” tan atractivos y un gran reclamo para desplazarse de un lugar a otro y disfrutar de experiencias imborrables, no tienen carácter de ‘condición sine qua non’ en sí mismos. A esas industrias hay que acompañarlas de las tan necesarias aptitudes, actitudes y de un alto grado de profesionalidad del personal que se dedica a dichas actividades o que desea dedicarse a ellas, ya que son el ingrediente fundamental para la buena marcha de estos negocios.
Hoy en día, los clientes acuden a los establecimientos en busca de vivir situaciones que les satisfagan de manera global y no están dispuestos a renunciar a ello. Ante este paradigma hay que preguntarse qué habilidades son las que deben tener los profesionales de la hostelería y el turismo para procurar el bienestar que tanto anhela la clientela, ganarse su confianza y fidelidad al establecimiento.
A esta cuestión, sale al paso Linkers, la consultora especializada en Recursos Humanos en hostelería, que señala las competencias esenciales que todo candidato para trabajar en el sector debe tener para tener éxito en su carrera profesional en hostelería y turismo.
En primer lugar, el buen servicio al cliente es primordial. Como detalla Linkers es el corazón de la hostelería. Poseer una actitud positiva, paciencia, empatía y capacidad para resolver problemas de manera eficaz son habilidades indispensables. Un profesional que puede transformar una interacción común en una experiencia memorable fomenta la lealtad del cliente y mejora significativamente la reputación del establecimiento. Además, estas competencias permiten manejar situaciones difíciles con clientes insatisfechos, convirtiendo potenciales quejas en oportunidades para impresionar.




