Los resultados del último año constatan que es un mercado al alza y que el uso de estos productos se está implantando ya en los fogones para salsas, bechameles y postres
Las bebidas vegetales han dejado de ser una opción de nicho para convertirse en un eje estratégico de innovación en hostelería y restauración, tanto por su peso económico como por su impacto en la percepción de marca de bares, cafeterías y restaurantes.
El cierre de 2025 confirma que el sector de las bebidas vegetales está ahora mismo en una etapa de crecimiento sostenido, según recuerda Verónica Larco, la directora de Comunicación de Proveg, una organización internacional que promueve la conciencia alimentaria.
Basándose en los datos facilitados por la consultora Nielsen IQ de los primeros seis meses de 2025, la categoría de leches y bebidas vegetales creció en España un 5,2 % en volumen hasta una venta de 322,37 millones de litros. También aumentó su facturación un 3,5 % y registró unos 400 millones de euros, tras un periodo de consolidación.
A escala global, Larco insiste en que las previsiones de Allied Market Research sitúan a este mercado en “un volumen de negocio de 18.937 millones de euros para este ejercicio, basándose en una Tasa de Crecimiento Anual Compuesto del 6,7 % entre 2019 y 2026”, lo que confirma que el movimiento plant-based no es coyuntural, sino estructural.
“Habríamos entrado en lo que los analistas llaman la próxima ola de crecimiento”, destaca.
Por su parte, Guillermo García, presidente de Vegetal/es, la Asociación Española de Productores de Alimentos y Bebidas Vegetales, explica una situación clave para este cambio: “Un 53,7 % de los españoles declara haberlas comprado alguna vez y un 24,5 % afirma consumirlas de forma habitual”, según los datos disponibles de la segunda oleada del Observatorio de Consumo de Alimentación Plant-based en España 2025 elaborado por ellos mismos.
Estos datos se enmarcan en un contexto más amplio ya que “el 67,4 % de los españoles ha comprado algún producto plant-based y el 37,9 % lo consume habitualmente”, lo que muestra una normalización que va mucho más allá del público vegano o vegetariano.




