Las empresas del sector están invirtiendo mucho dinero en proyectos de innovación como la fermentación de precisión que crea moléculas idénticas a las de origen animal o vegetal y que convierte a estos productos en auténticas alternativas a la leche de vaca
Ya nadie se sorprende en un restaurante o en un bar si a la hora del desayuno o después de comer, el camarero pregunta con qué leche queremos el café o el té, además de si la preferimos fría o caliente.
Tampoco sorprende ya en España cuando este mismo camarero enumera los tipos de bebidas vegetales de los que dispone su negocio para que el cliente que opta por estas alternativas cada vez más, pueda elegir tranquilamente.
Y es que lo que empezó siendo una opción muy minoritaria de consumo en nuestro país, unido fundamentalmente a personas veganas o con intolerancia fuerte a la lactosa, se ha convertido ahora en un gesto habitual que ha obligado a supermercados y a bares y restaurantes a hacer un hueco en sus baldas a marcas y variantes de bebidas que no vienen de la vaca.
“Las leches vegetales actualmente están bastante extendidas en la hostelería y es común encontrar al menos una opción, especialmente de leche de avena o de soja, aunque cada vez son más las variedades disponibles”, señala Verónica Larco, directora de Comunicación de ProVeg España.
El hecho de que este tipo de referencias se hayan convertido en un producto de uso cotidiano en los hogares españoles ha hecho que el sector alcanzara, hasta junio de 2025, un volumen comercial por valor de unos 380 millones de euros, con más de 309 millones de litros comercializados, según los datos facilitados por la consultora Circana.
Con estas cifras a mitad de año, todo parece dibujar que el crecimiento anual se estabilice en torno al 3,6% en valor y al 5% en volumen de consumo medio, cifras que muestran un sector maduro, pero aún con mucho recorrido.




