Un nuevo local, después de sus predecesores en Noviciado y Malasaña, que su autora, Sol Pérez-Fragero, abre con su filosofía de siempre: negocios que son producto de su memoria, infancia y raíces. La Gloria de Carabanchel no es una expansión. Es una decisión de volver al barrio para poder seguir siendo barrio
La Gloria replica su original modelo de negocio en una nueva etapa en el barrio de Carabanchel. La cordobesa Sol Pérez-Fragero, detrás de La Gloria (Noviciado) y Josefita (Malasaña), reaviva su amor por Madrid con un nuevo homenaje a su abuela, Gloria, retomando sus raíces andaluzas y apostando por un negocio hecho por y para Madrid.
“Un barrio relativamente cerca del centro, pero donde todavía es posible reconocer el tejido vecinal, el comercio local y una forma de hacer hostelería más humana. De hecho, muchos de nuestros de nuestros clientes se han venido a vivir aquí a lo largo de los años”, explica Sol Pérez-Fragero. “Tras recorrer sus calles y vivirlo desde dentro, entendí que todavía existe la posibilidad de recuperar aquello que un día fuimos: un bar de barrio con sus comercios pequeños y cercanos en los que hacer la compra, para vecinos y defendiendo el mismo ticket honesto de siempre”, añade.
Andalucía está presente en cada plato con el jefe de cocina Álvaro de Lucas, en el equipo de La Gloria desde 2015. “La carta se ha concentrado en esa identidad que siempre ha sido el corazón del proyecto, incluyendo platos que no he querido dejar atrás”, explica Sol.
Por ejemplo, “la mazamorra cordobesa, el primer salmorejo, el que hacían los árabes antes de que llegara el tomate a la península ibérica. Es la misma receta pero en vez de tomate lleva almendras: un plato que a mí me fascina y que viene de la cocina andalusí y que creo que es importante tenerlo en carta”.





