De la mano de Bosco Torremocha, director ejecutivo de Espirituosos España, analizamos los destilados premium y el estado del sector a fin de recuperar competitividad y seguir ofreciendo rentabilidad a la hostelería
Como cada año cuando se acerca el final del ejercicio hacemos balance del estado del sector de las bebidas espirituosas en España. Entre ellas, nos interesa especialmente entender el comportamiento de los considerados destilados premium como consecuencia de algo que se está produciendo en el consumo. La foto ampliada nos recuerda que, si la pandemia provocó caídas que incluso llegaron al 80 %, el sector aún continúa con su inercia de recuperación para alcanzar niveles anteriores. Es el caso de sus volúmenes porque ya veremos que el valor, el referido sobre todo al tipo de esos destilados, además de su experiencia asociada, sigue afectado por las coyunturas económicas.
El consumo de bebidas espirituosas alcanzó en 2022 los 197 millones de litros, un 19,4 %
más que en 2021, rozando la cifra de litros prepandemia. Estamos a la espera de los números a cierre del ejercicio actual, si bien cabe puntualizar que venimos de un efecto denominado “champagne” por la liberación del sobreahorro acumulado y que ya a finales del verano de 2022 el consumo dio síntomas de desaceleración. No así las exportaciones –una de las tres grandes palancas de impulso junto con la hostelería y el turismo– que en ese año alcanzaron un récord histórico por encima de los 1.000 millones de euros, un volumen de más de 131 millones de litros y una gran subida de los licores y del ron. Todas estas cifras, reflejadas en el informe socioeconómico de Espirituosos España, su Federación opta por verlas con cautela. El aumento de las ventas está por debajo de la inflación general acumulada en los dos años anteriores.
En dicho informe, se vuelve a incidir en la condición del sector como gran generador de riqueza y empleo sin dejar de lado un dato clarificador: las bebidas espirituosas aportan el 73 % de la recaudación de impuestos especiales pese a representar apenas el 5 % del consumo de bebidas alcohólicas.




