Un proyecto de restauración que sigue la línea “Honest Food” buscando un equilibrio sostenible dentro de la esencia gastronómica, con una trazabilidad desde el origen. Comprometidos con el medio ambiente, realizan una economía circular y gestionan sus propios residuos orgánicos

Desde hace tiempo, pero en mayor medida últimamente, se oye hablar mucho de conceptos como la ética, el cuidado del medio ambiente, la preservación de la naturaleza, trazabilidad, sostenibilidad… como si de nociones noveles se tratara. En realidad, bastaría echar la vista atrás para darnos cuenta de su longevidad y comprobar su coexistencia con nuestras vidas no hace tanto tiempo. Conceptos que se han ido desfigurando de las prácticas habituales del ser humano, pero que necesitan ser rescatados para convertirse en el eje motriz de nuestros actos. Una vuelta al origen para mirar al futuro.

Todos estos principios los ha hecho suyos Green Leka. Un restaurante que aplica su filosofía “Honest Food” buscando un equilibrio sostenible dentro de la esencia de la gastronomía actual.

El origen de Green Leka se remonta al año 1984 en el barrio barcelonés de Poblenou y bajo las directrices de la madre de Iván Enriquez, actual cabeza pensante del negocio junto con su pareja, Arleny Medina. El punto de partida fue la sostenibilidad, la razón de ser del concepto. “Fue en el año 2015 cuando nosotros reformamos el negocio. Comenzamos a analizar todo lo que pasaba en el restaurante, por ejemplo cuántos transportistas venían, de dónde, qué hacían, si eran agricultores, ganaderos, cómo cuidaban de su huerto o de sus animales, etc. Y empezamos a buscar mejores alternativas a lo que se venía haciendo. Redujimos el transporte a un 50% disminuyendo, así, las emisiones de CO2; visitamos las granjas para conocer la procedencia de los animales y empezamos a trabajar animales enteros, sin depender de piezas concretas, lo que llevaba también a conseguir un precio más competitivo en la compra.

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