Para una gestión eficaz del negocio hostelero, la empresa Glop cuenta con Glop MCP que conecta toda la información que brinda un software TPV (ventas, compras, existencias…) y realiza determinadas gestiones mediante asistentes de IA como ChatGPT o Claude. La tecnología ayuda a detectar anticipadamente cualquier desviación de la buena marcha del negocio y a corregirla a tiempo
Una buena gestión es el éxito de cualquier negocio. Focalizándonos en el sector de la hostelería, las nuevas tecnologías están modificando la relación con los datos y, por ende, la forma de gestión de bares, restaurantes…
La clave radica en tener una visión conjunta, unificada, de la información que puede proporcionar un software TPV a nivel de compras, ventas, existencias e informes que cuentan cómo funciona un negocio.
Un establecimiento puede cerrar el servicio sabiendo cuánto ha facturado y, aun así, no saber con claridad qué necesita reponer para el fin de semana. Las ventas están en un informe, las existencias en otra pantalla y algunos albaranes pueden seguir pendientes de registrar. Esta desconexión en hostelería tiene consecuencias concretas: un producto puede agotarse mientras el sistema todavía refleja una entrega pendiente de introducir o una variación en las ventas puede pasar inadvertida durante días. Por eso, un software para hostelería ya no se valora solo por su capacidad para registrar lo que sucede, sino también por ayudar a entender mejor la marcha del negocio.
Glop, empresa especializada en soluciones de gestión y software TPV para hostelería, aborda este reto ayudando a centralizar en una misma herramienta distintas áreas del negocio. Con Glop MCP da un paso más al permitir conectar toda esa información y realizar determinadas gestiones mediante asistentes de IA como ChatGPT o Claude.
Los datos del TPV para hostelería entran en la conversación
En lugar de partir de un informe cerrado, el usuario puede comenzar con una pregunta concreta sobre las ventas del mes y profundizar después en qué productos han influido más, comparar periodos o analizar el comportamiento de un establecimiento. La interacción se realiza con un lenguaje natural, sin necesidad de conocer comandos específicos ni manejar herramientas de análisis complejas.
La utilidad aparece cuando surge una duda real: por qué ha bajado la facturación un martes, cómo ha funcionado un cambio en la carta o qué ocurre en uno de los locales. Un sistema como ChatGPT o Claude además puede consultar datos externos, como por ejemplo meteorología, eventos cercanos, festivos, incidencias, etc., y cruzarlos con el análisis de datos del software, así el propietario puede seguir preguntando hasta encontrar una explicación sin preparar un informe diferente para cada cuestión y centrar su atención allí donde existe una desviación o una decisión pendiente. Y, cuando se necesita compartir esas conclusiones, la misma información puede convertirse en un gráfico, un resumen o una presentación desde la propia conversación.
Esa relación con los datos también puede automatizarse. Es posible programar tareas para recibir de forma periódica la información que interese al negocio, por ejemplo un resumen de ventas cada martes, sin tener que solicitarlo de nuevo cada semana. Así, determinadas revisiones pueden incorporarse de forma más sencilla a las rutinas de gestión.









