Tanto los tés como las infusiones son unas de las bebidas más consumidas alrededor del mundo, que forman especialmente parte de la cultura de países como China o Inglaterra, pero que gracias a sus muchos beneficios para la salud y el interés cada vez mayor de las personas por cuidarse, han hecho de su uso un hábito fundamental en la rutina diaria de casi todos. Desde las empresas que trabajan con este tipo de productos también afirman que el aumento del interés por los tés y las infusiones de acuerdo con nuevos estilos de vida más saludables es un hecho. Es el caso, por ejemplo, de Pompadour “la demanda de tés e infusiones aumenta a un ritmo sostenido. La tendencia de un estilo de vida más saludable está influyendo en los hábitos de alimentación de los consumidores, y tiene como consecuencias la demanda de bebidas más naturales, elaboradas con plantas de máxima calidad, sin azúcares o edulcorantes químicos artificiales y que son consideradas alternativas a los refrescos tradicionales o al café, de aquí la importancia de ofrecer variedades en hostelería” Al disfrutar de un buen té, o de una infusión de calidad, no sólo se experimenta el placer de saborear algo delicioso, sino que nace inconscientemente en el pensamiento de quien lo toma una sensación de estar aportando algo beneficioso al organismo.
El mercado español de tés e infusiones, según Luis Miguel Pasamontes, ‘business development manager’ de Nielsen presenta las siguientes características “unos crecimientos moderados en el último año móvil, +0,7 en volumen y +2% en valor. Los segmentos clásicos de manzanilla, tila, menta poleo y tés concentran más del 70% del volumen del mercado. No obstante, se observan tendencias divergentes.
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