Antiguamente, los cócteles se tomaban antes o después de cenar o como ‘long drinks’, en cualquier momento. Se tomaban y se toman. Pero, con respecto a los tiempos en los que las clasificaciones de los cócteles según el momento de consumo se mantenían absolutamente rígidas, ahora todo es más fluido y creativo. Tanto, que la lista de cócteles de los locales más punteros evitan ahora distinciones de este tipo.Y es que la coctelería, de hecho, está en continuo movimiento. Sin embargo, aún en este inestancable mundo, el pasado permanece como un punto fijo del que partir. El clásico se reinventa y se reinterpreta, quedando en cualquier caso siempre ahí, a disposición de futuras variaciones.
Y si hay que volver la vista atrás para comprender el futuro, hay que arrancar del punto de partida: las clasificaciones tradicionales. Éstas pueden determinar (incluso en la actualidad) no sólo el momento de consumo, sino también, por ejemplo, el volumen de los cócteles, subdivididos, en este caso, en ‘short’, ‘medium’ y ‘long drink’. También la presencia de un ingrediente específico combinado con una técnica concreta de preparación ha determinado posteriores subdivisiones. Ejemplo de ello son los ‘Sour’, ‘short drink’ preparados con azúcar y limón (‘sweet & sour’) y agitados. O también los ‘Sparkling’, que requieren vino espumoso como ingrediente. O, incluso, los ‘Collins’, que obtenidos de la mezcla de un licor, zumo de limón y soda, se enorgullecen de tener en la familia a un ‘best seller’ como el Mojito.

 

 

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