El hotel ‘boutique’ Eugenia de Montijo, perteneciente al grupo Fontecruz, ostenta el sello de calidad “Autograph Collection”, de la cadena Marriot. Un establecimiento que recrea la vida de la emperatriz en cada rincón, con estancias que destilan estilo francés y una gastronomía que ensalza los productos locales. Su Spa convive con vestigios arquitectónicos

En pleno casco histórico, como no podía ser de otra manera. En una pequeñita calle, como las buenas esencias. Majestuoso, en su oferta y en su servicio. Sabedor de su solera y de la historia que encierra. Cautivador de los sentidos del huésped y muy amigo de la ciudad que lo acoge, que no es otra que la imponente Tolelo, solidarizándose con la calidad y artesanía de los productos locales que, con mucho arte, muestra a su público. Así, nos abrió sus puertas el hotel Eugenia de Montijo, un cinco estrellas en esta ciudad imperial. Un establecimiento con alma y singularidad perteneciente al grupo Fontecruz, que luce el sello de calidad “Autograph Collection” de la cadena Marriott desde el pasado año. “Cada uno de los hoteles que forman parte de este sello tiene la visión propia de su fundador, pero poseen un elemento distintivo entre sí. En nuestro caso, ese elemento es la figura de la Emperatriz”, comenta Mónica Redondo, directora general del hotel.

Este hotel ‘boutique’ se encarna en el que fuera el palacio de Eugenia de Montijo -emperatriz consorte de los franceses como esposa de Napoleón III– durante el siglo XIX, aunque también albergó “una fábrica de jabones y una panadería”, como señala su directora. Se trata de un edificio de estilo arquitectónico renacentista, cuya fachada y estructura principal datan del siglo XVI, aunque en él se encontraron vestigios de construcciones y usos anteriores como restos de la Edad de Bronce (del siglo II a.C.), una alcantarilla romana del siglo I d.C. y arcos de un palacio gótico-mudéjar del s. XV que pueden verse desde su Spa. 

En época de la emperatriz granadina, el edificio fue restaurado por vez primera transformándose en el palacio contemporáneo que es hoy en día. Y fue en el año 2006 cuando se rehabilitó y cambió su destino a establecimiento hotelero, pero siendo fiel al recuerdo y a la vida de un personaje histórico como fue la emperatriz que dejo una impronta en su época por su fuerte carácter y adelantado a su tiempo. Por eso, todo en él, evoca a ella. “Quisimos que la decoración recrease la vida y época de Eugenia de Montijo”, detalla la directora general, la cual se llevó a cabo por el estudio madrileño Leitmotive Design. 

Entrando a la recepción, el primer saludo lo reciben los huéspedes de la propia emperatriz a través del gran tapiz de cristales bordados con su retrato. “La recepción con su colores blanco y negro evoca las luces y las sombras de los primeros años de su vida”, menciona Mónica Redondo. 

 

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