Como se ha venido reflejando en los capítulos precedentes, “a partir del objetivo con el que Francesco Illy había dado vida a la empresa, la historia de illycaffè se configura como un auténtico vehículo transmisor, ya que cada generación de la familia que toma en mano la compañía recoge el sueño del fundador y lo interpreta según su propia sensibilidad y de acuerdo a su época. Ernesto Illy proporcionó esa revalorización científica, Riccardo fijó su atención en el servicio y Andrea introdujo la economía de la experiencia. De este modo, nacen misiones y visiones empresariales, que hoy sustentan todo el trabajo de illycaffè.

Habiendo descrito la misión de la empresa en el número precedente y dándonos cuenta de que esta deriva directamente del sueño de Francesco Illy: “Ofrecer el mejor café del mundo”, nos preguntamos ¿cuál es el mejor café del mundo que la naturaleza puede dar?, tal y como dice la misión de la empresa. De las respuestas a esta pregunta derivan muchas elecciones estratégicas que illycaffé ha realizado en el tiempo. Desde un punto de vista de la preparación del café, la técnica que potencia de la mejor manera las características de los granos, garantizando a la bebida los mayores aromas y el mayor intenso placer sensorial, es aquella que utiliza la mayor presión y la máxima concentración: el ‘espresso’. Para illycaffè, el ‘espresso’ representa la esencia misma del café, su elixir. Y, al mismo tiempo, es una apuesta compleja porque el contenido de una taza es quizá la cosa más complicada que podemos encontrar en nuestras mesas de consumidores.

Por estos motivos, la empresa ha dedicado siempre la máxima atención, investigaciones y esfuerzos al ‘espresso’. Pero, la respuesta a la pregunta inicial no es del todo completa. No basta con responder el ‘espresso’ es el mejor café que se puede proponer, sino que hay que añadir: un ‘espresso’ que tenga un gusto excelente; es más, que tenga un gusto que vaya más allá de la excelencia. Un gusto único.

Para illycaffè, la perfección del gusto está en alcanzar un equilibrio entre los componentes del propio gusto: amargo, ácido, dulce y las propiedades aromáticas del café. Este equilibrio surge de una complejidad de elementos, sin que ningún carácter se sobreponga sobre el otro y todos formen una gran armonía. La bondad del ‘espresso’ viene de la complejidad. Estos elementos permiten explicar el porqué la empresa, para dar vida al mejor café que la naturaleza pueda ofrecer, haya decidido dar a luz una receta y crear así una mezcla única.

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