Por encima de rutinas y costumbres, los zumos de frutas merecen su propia reflexión y análisis. El zumo es fruta exprimida, sin añadidos. Así, para empezar. Y como producto dual, es decir, como bebida que es a la vez alimento, ocupa un espacio cada vez más central en el consumo actual. Si el lema de la Asociación Española de Fabricantes de Zumos (Asozumos) es “zumos de frutas, la fruta en zumo”, su presidente, Javier Lorenzo, nos aclara lo siguiente: “dentro del sector agroalimentario la industria de los zumos juega un papel clave en España, ya que nuestra posición como primer productor europeo de frutas y hortalizas nos permite elaborar zumos de calidad y en cantidad suficiente para el consumo interno y también para otros países”. Frutas en calidad y cantidad para los mejores zumos posibles.Y es que los zumos de frutas, más que una simple bebida, suponen una fuente considerable de vitaminas y minerales, y con su consumo se pueden obtener nutrientes necesarios para el organismo, con la ventaja de que algunos componentes pasan directamente a la sangre, sin necesidad de digestión previa ni desgaste energético. Zumo como hidratante y como fuente de energía al mismo tiempo. Más cosas claras respecto a los zumos: diferenciemos zumos de frutas, productos susceptibles de fermentación, pero no fermentado, obtenidos a partir de las partes comestibles de frutas sanas y maduras, frescas o conservadas por refrigeración o congelación, de los zumos de frutas a partir de concentrado y de los néctares de frutas, obtenidos por adición de agua con o sin adición de azúcares y/o de miel a los zumos y/o purés, concentrados o no. El tipo de fruta determina el zumo pero también el consumo de otros formatos como los purés o las cremas. El melocotón, por ejemplo, invita a consumirse como puré o crema y a presentarse preferiblemente como néctar o bien mezclado y diluido con otras frutas como la uva.
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