Los profesionales del sector Horeca están muy sensibilizados para introducir envases reciclables en todo lo que hacen. De hecho, saben que tres de cada cuatro consumidores prefieren pagar más e ir a un local que sea sostenible
La demanda de envases sostenibles en el ámbito de la alimentación y de la restauración se ha convertido últimamente en uno de los pilares de negocio para las empresas del sector de embalajes que han visto cómo se incrementan sus cifras de facturación con esta nueva tendencia.
De hecho, según un informe de Hispack, la feria internacional especializada que se celebra en Barcelona, las perspectivas para este 2024 es cerrar el año con una facturación superior a los 40.409 millones de euros, lo que supone un crecimiento de un 22% respecto al ejercicio anterior y, sin duda, con el “incremento de la demanda de envases sostenibles y el dinamismo del sector” como elementos claves para estos números.
Las más de 3.400 empresas en toda España que forman el entramado de empresas de embalaje y cartón han sido capaces de ir dando respuesta a los nuevos desafíos que han surgido en este ámbito pero también adelantándose, en muchos casos, a las demandas de sus clientes que reclaman novedades muy concretas.
En este sentido, Ecoembes señala la aparición de varias tendencias claras en el mercado de los envases sostenibles que están promoviendo la diversificación y el crecimiento de peticiones al sector.
Entre estas novedades que están llegando a los pedidos está la incorporación de material reciclado en los nuevos envases, ya que la normativa exige que en el año 2025 todos los envases fabricados con PET tienen que contener, al menos, un 25% de plástico reciclado de media. De hecho, ya se está aplicando esta nueva norma, aunque no sea todavía obligatoria, en algunos envases de plástico por lo que podemos hablar de la presencia ya de este tipo de ‘packaging’ en el mercado para los clientes más concienciados.
Esta organización también señala como una demanda real para Horeca la producción de envases más ligeros y con menor espesor o gramaje, que se está dando al mismo tiempo que se apuesta por la eliminación de elementos de envase secundarios como tapas, cápsulas de botellas de vino o sistemas de dispensado sin muelles de metal, que ya empiezan a desaparecer de nuestro día a día.




