El Grupo Oter crea una experiencia gastronómica contemporánea, donde la parrilla de carbón y el horno de leña, junto con el propio producto, son los protagonistas una cocina ininterrumpida
Gayarre, escenario durante años de la noche madrileña, reabre sus puertas y devuelve a Madrid uno de sus espacios más icónicos, transformado ahora en un restaurante donde el fuego, el producto y la memoria se fusionan para dar paso a una nueva etapa gastronómica.
Bajo la dirección de Manuel Ruiz García y con Pablo Pérez Arcos detrás de los fogones, Gayarre Steak House, se consolida como un destino pensado tanto para ejecutivos y amantes de la gastronomía, como para quienes buscan un espacio especial donde celebrar, brindar o disfrutar.
Con cocina ininterrumpida, la carta propone un recorrido equilibrado entre el fuego, las brasas, el mar y la tradición, con platos pensados para compartir y disfrutar, donde cada elaboración pone el foco en la calidad de la materia prima y el sabor. La propuesta va desde entrantes y platos frescos hasta grandes piezas a la brasa, con guiños contemporáneos y una ejecución cuidada que conecta con el espíritu clásico del local.
Para comenzar, cuenta con una sección de focaccias, con opciones como la blanca, con mortadela de Bolonia, queso fontina gorgonzola y pistacho, o la de tomate, albahaca fresca, burratina y jamón de bellota. Su sección Jam Session! – en un guiño al antiguo Gayarre – destaca con sus chacinas al corte a la vista del cliente. Las verduras a la brasa y las ensaladas también ocupan un lugar importante en la propuesta, poniendo en valor el producto, con opciones como el aguacate a la brasa con vinagreta de gamba roja y piñones. Los tartares y carpaccios, como el de lubina de estero con vinagreta de lima o el carpaccio de carabinero con pimienta rosa, jengibre, chile fermentado y lima, también aportan frescura a la carta. La propuesta también hace un guiño a esos caprichos del mar, con creaciones como las almejas salvajes a la llama; la tortilla vaga con verduras de temporada y gamba alistada o la lubina adobada y frita con cebolla encurtida y cilantro. Además, las brasas se ponen al servicio de las mejores piezas de pescado: rape de tripa negra, lubina de estero, merluza de anzuelo, rodaballo estilo Guetaria… Todo ello al ritmo del mercado.
Los arroces a la leña destacan con propuestas como el arroz de verduras de temporada y picantón o el arroz marinero limpio con pescado de roca y gamba alistada. Por último, el espíritu steakhouse se celebra a través de diferentes cortes de carne, como el Tomahawk, el chuletón madurado 45 días, la chuleta de solomillo o la hamburguesa. La propuesta cárnica no termina aquí: el sándwich sando de solomillo con mahonesa de piquillo; el osobuco asado con puntalete trufado o el solomillo a la sal en jugo perigord y patatas soufflé completan la propuesta.
La experiencia se redondea con una cuidada propuesta de coctelería y una bodega pensada para acompañar cada momento, desde el aperitivo hasta las sobremesas más largas.
El espacio, completamente renovado, mantiene la esencia del lugar y la adapta a un entorno contemporáneo, combinando elegancia, calidez y funcionalidad. Distribuido entre dos plantas y con una superficie de 950 metros cuadrados, Gayarre Steak House cuenta con capacidad para 250 comensales y diferentes ambientes que se adaptan a cada ocasión, desde comidas o encuentros informales, hasta celebraciones y eventos privados. Así mismo, cuenta con terraza exterior, una zona de barra con mesas altas ideales para tomar algo a cualquier hora del día y salones privados para eventos y celebraciones.





