Un anís clásico, de máxima calidad y muy singular al estar elaborado con anís verde del Mediterráneo y con una variada selección de plantas y especias naturales que lo convierten en el único realizado con once botánicos diferentes

La tradición no pasa de moda. Al contrario, es ‘trendy’. De hecho, la recuperación y evolución de las tradiciones es un valor añadido. Algo que tiene muy presente una firma pionera y visionaria desde su fundación en el siglo XVIII como es Marie Brizard. Una buena prueba de ese talante precursor fue, entre otros hitos, la creación del primer licor de naranja de la historia: Finesse Orange, como señalan.

Esta compañía, nacida en la ciudad francesa de Burdeos y con un ‘portfolio’ de más de 80 referencias entre licores, esencias, siropes, cremas y ‘shots’, que reúnen diferentes y relevantes premios a nivel internacional, tuvo desde sus inicios como producto estrella el Anisette Marie Brizard, el cual se muestra en sociedad con un traje distinguido por la modernidad, ya que hace unos años renovó su imagen y su botella. Y es que el anís es una de las bebidas con pedigrí también en el siglo XXI.

Caminando acorde con las tendencias y con el fin de satisfacer las demandas del público actual, que opta por sabores más potentes y destilados más complejos, la empresa lanzó recientemente una nueva referencia de anís con una graduación superior a la de su Anisette Marie Brizard, denominándola: Anís Marie Brizard 35º. Un nuevo anís de corte clásico, de máxima calidad, elaborado en nuestro país y que encierra en su interior el ‘expertise’ de más de 250 años en la producción del “anisette” de la firma.

Los rayos X del Anís Marie Brizard 35º

Anís Marie Brizard 35º  un anís muy singular ya que está elaborado con anís verde del Mediterráneo y con una variada selección de  plantas y especias naturales que lo convierten en el único anís del mercado hecho con 11 botánicos diferentes, como detalla la empresa. Cada uno de estos botánicos se destila dos veces por separado en alambiques de cobre de más de 60 años de antigüedad, dando como resultado un producto con unas características organolépticas únicas. Además, el agua utilizada procede de un manantial propio situado a más de 120 metros de profundidad que permite obtener un agua bruta de excelente calidad, la cual se procede a desmineralizar obteniéndose un agua pura transparente, translúcida y sin minerales que puedan afectar al sabor o al color del producto.

Un anís que a la vista muestra un aspecto líquido, límpido y cristalino, presentando una gran personalidad marcada por el característico aroma y la frescura del anís verde que contrasta equilibradamente con la fuerza del alcohol. En boca es suave, ligeramente dulce y con un largo ‘postgusto’.

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