Un nombre envuelto en diversas teorías sobre su origen. Quizá, unas más reales que otras. Pero todas, seguramente, cargadas de razón y de sentimiento. De homenaje a un barrio, a sus gentes, a su actividad, sus aficiones, a su gastronomía… A su vida, en definitiva. Eso es precisamente lo que Jaime Muedra Rigol ha querido plasmar en el proyecto que ha dado vida en el castizo barrio de La Barceloneta en la Ciudad Condal del que forman parte su madre y su hermana, presentando en la sociedad barcelonesa el 31 de julio de 2012 al restaurante L’Òstia Taverna Gastronómica. A La Barceloneta se la conocía y se la conoce por el barrio de L’Òstia. Que si ‘Ostia’ significa puerta en latín…, y como La Barceloneta se encontraba fuera de las murallas de Barcelona las personas que salían de la ciudad para ir a La Barceloneta tenían que pasar por una puerta, de ahí su denominación. O que si un barco procedente del puerto romano de Ostia encalló en el barrio catalán y sus gentes prestaron toda su ayuda a esos hermanos italianos dándose lugar a una fraternidad entre ellos; o que si los habitantes de los barrios marineros, haciendo apología de una expresión dicharachera, son ‘la hostia’… En fin, un solo por qué y muchas respuestas dadas. Quédense con lo que más les parezca apropiado.
Pero de lo que no cabe ninguna duda es de que el alzamiento de ese término en la denominación del sueño hecho realidad de Jaime Muedra es el orgullo de ser de allí, de La Barceloneta, de rendir tributo a las raíces hosteleras de sus padres y de su abuelo, que fundó el famoso bar La Bombeta en el año 1927. “Mis padres regentaron el bar durante muchos años, pero decidieron traspasarlo cuando yo tenía 13 ó 14 años, y no tenía edad para decidir si quería continuar o no con el negocio. Después de haber trabajado en el sector bancario durante 22 años decidí dejarlo, regresar a Barcelona con mi familia, ya que vivía en Madrid, y emprender un negocio hostelero. Hablé con mis familiares, sobretodo con mi madre y mi hermana que están conmigo en el proyecto, planteando el reto a mi madre de ayudarme a recuperar las recetas que hacían en La Bombeta cuando ellos lo regentaban. “Si montas algo, te ayudaré”, me dijo mi madre contundente, con sus más de 80 años; de hecho, ahora tiene 84”.

 

 

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