El hotel madrileño y el Grupo Lamucca presentan su restaurante ubicado en el rooftop: una experiencia donde la brasa y lo producto son los principales protagonistas
El Hotel Thompson Madrid, ubicado en la céntrica Plaza del Carmen, y el Grupo Lamucca presentan Makáá, su nuevo restaurante en el rooftop, con espectaculares vistas de la capital, y donde el fuego no es solo una técnica, sino un lenguaje.
Makáá nace de una idea sencilla: volver al origen, a la brasa que transforma el producto sin disfrazarlo, a la luz natural que marca el ritmo de la cocina y a los sabores que no necesitan artificio para emocionar. Esta nueva propuesta del grupo mira al Mediterráneo, pero se cocina desde Madrid, construyendo una identidad que une calma, carácter y precisión.
La filosofía culinaria del espacio se apoya en una premisa fundamental: el producto manda. Como explica Dani, el chef ejecutivo del Grupo Lamucca: “Los ingredientes se seleccionan con el máximo cuidado, respetando su origen y su calidad. Todo nace de la granja: esa es nuestra piedra angular, la idea que guía cada plato”.
Una cocina honesta y directa, que reúne lo mejor de la granja, la despensa y el mar. Desde una terrina de foie gras o una ensaimada caramelizada con sobrasada, hasta entrantes de la huerta como la coliflor a la brasa o el tomate a la brasa preparado como un tartar. De la lonja llegan pescados como la lubina o el lenguado, trabajados al fuego para mantener su pureza, mientras que del establo destacan el pollo a la brasa o la pluma ibérica, siempre con el fuego como hilo conductor.
La autora del diseño de Makáá lo firma Patricia Bustos, una de las diseñadoras españolas más reconocidas por su sensibilidad hacia la luz, la materia y el color. Su intervención interpreta el fuego desde la calma: volúmenes suaves, texturas vivas y guiños a la arquitectura brutalista de los años 70 conviven con una estética mediterránea que dialoga con la azotea sin imponerse.
La diseñadora construye un escenario que se siente táctil y sereno, donde cada detalle -desde los óculos que enmarcan la ciudad hasta las superficies envejecidas que respiran tiempo- convierte el espacio en una experiencia sensorial. Su mirada también organiza el rooftop en atmósferas que cambian sin romper la armonía: una barra íntima en torno a la brasa, un bar abierto a las vistas, rincones chill-out junto a la piscina y dos zonas más privadas que permiten encuentros a distintos ritmos. Su diseño no decora: acompaña, abraza y da forma al alma cálida y luminosa de Makáá.
El paisajismo del espacio ha sido realizado por Laura Berrocal Contreras, quien ha concebido una intervención vegetal que acompaña y potencia la atmósfera mediterránea del rooftop. El proyecto incorpora 305 plantas naturales y más de 20 especies distintas, incluyendo arbolado, arbustivo e incluso ejemplares preexistentes que han sido cuidadosamente preservados. El resultado es un entorno vivo y orgánico que aporta frescor, textura y continuidad natural al diseño de Makáá.





