Diversos y variados son los licores y destilados de carácter Premium que conforman el ‘portfolio’ de la compañía Marie Brizard Wine & Spirits. En esta ocasión, les presentamos el coñac artesano Gautier, cuyos orígenes se remontan al siglo XVII. Una historia que comienza cuando la familia Gautier era fabricante de barricas, las que construían con madera de roble francés del bosque Limousin, en Francia. Ese ‘expertise’ con el roble les proporcionó un ‘know how’ para el proceso de maduración y envejecimiento del coñac.

Gautier es una de las casas de coñac más antiguas del mundo. En 1644, Charles Gautier se casó con Jacquette Brochet que proviene de una familia que producían vinos. Desde 1700, su nieto, Louis Gautier amplia la producción de coñac.

En 1755, la familia obtuvo una Orden Real para producir coñac firmado por el Rey Louis XV. La Casa GAUTIER nació y las bodegas se instalaron sobre los cimentos de un antiguo molino de agua del río Osme, en Aigre, lo que le provee de humedad natural permitiendo un envejecimiento del coñac balanceado, redondeado y rico en aromas. 

Este coñac ha sido reconocido como el Mejor Coñac del Mundo en los ‘World Cognac Awards’ 2015 y en 2016 consiguió el título de Mejor Coñac en el concurso de ‘San Francisco World Spirits’ por dos años consecutivos, ya que el año anterior también se había hecho con ese reconocimiento.

Este coñac Premium se presenta en el mercado en las siguientes versiones: VS, VSOP y XO. Desde el año 2016, el coñac Gautier cuenta con un nuevo ‘packaging’ que transmite su verdadera calidad, con elementos de diseño de madera, agua y cobre, todo vinculado al ‘know how’ de la Casa Gautier.

Asimismo, Marie Brizard Wine & Spirits presenta su nuevo Anís Marie Brizard 35°. Un anís clásico de máxima calidad elaborado en España con anís verde del Mediterráneo, más una selección de diez plantas y especias naturales para crear una receta secreta que le concede un sabor único más equilibrado y elegante. En su producción, los botánicos se destilan dos veces por separado, en alambiques de cobre de más de 60 años.

En su nota de cata podemos decir que a la vista muestra un aspecto líquido, límpido y cristalino. Posee un aroma característico de anís verde, equilibrado entre la frescura del anís y la fuerza del alcohol. Y su sabor es ligeramente azucarado, suave, característico del anís verde con la fuerza del alcohol. Largo ‘postgusto’.

La empresa recomienda tomarlo solo o con hielo, así como con café o un chorrito de agua. Se puede disfrutar de este licor como digestivo después de una comida o cena. Este producto cuenta con la calidad y garantía de Marie Brizard, expertos en espirituosos desde 1755.

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